Doble Fondo

¿Lo de Tlatlaya fue un "Código Rojo" militar?

En horas recientes se han dado a conocer nuevos hechos posiblemente relacionados con lo sucedido en Tlatlaya. El Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez informó que, de acuerdo con un documento de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) en su poder, 19 días antes de lo que ocurrió se giraron instrucciones operativas para el relevo de la Base de Operaciones de San Antonio del Rosario, Estado de México, que competen al 102 Batallón de Infantería.

En el documento se especifica el modo en que deben llevarse a cabo las operaciones de los soldados en el combate a la criminalidad. En la disposición quinta se ordena: “Las acciones para reducir la violencia se planearán y ejecutarán en horas de oscuridad, sobre objetivos específicos”. En la disposición sexta se advierte que la prioridad durante las operaciones será “garantizar la seguridad de las personas inocentes evitándose generar víctimas colaterales”.

Hasta ahí todo normal, todo bien, pero en la séptima disposición se ordena:

“Las tropas deberán operar en la noche en forma masiva y en el día reducir la actividad a fin de abatir delincuentes en horas de oscuridad, ya que el mayor número de delitos se comete en ese horario”.

Vuelvo a subrayar: “…a fin de abatir delincuentes en horas de oscuridad…”.

No puede ser posible que exista semejante fraseo. Que alguien haya tecleado eso, ¿con el permiso de quién? No nos sumerjamos ahora en un debate semántico: en México abatir significa matar. Basta revisar los numerosos comunicados de la Sedena donde da cuenta del número de delincuentes “abatidos” (muertos) en enfrentamientos.

Si un mando ordena “abatir delincuentes”, la tropa obedece, independientemente de que en otros párrafos del documento (como informó la Sedena) se señale que en las operaciones debe prevalecer “el estricto respeto a los derechos humanos” y “la observancia de la ley para prevenir y sancionar la tortura”.

Lo de “abatir” nulifica también otra parte del documento que tiene que ver con moderar el índice de letalidad: “Deberá apegarse a lo establecido en la directiva que regula el uso legítimo de la fuerza por parte del personal del Ejército y Fuerza Aérea mexicanos”.

Alguien, con el permiso de otro, redactó, ordenó “abatir delincuentes” en las noches. Y una noche, en una bodega de San Pedro Limón, Tlatlaya, luego de ser atacados, soldados no solo abatieron a quienes los atacaron con armas de alto poder, sino que ejecutaron a otros. La orden fue cumplida (abatir) y de ahí pareciera que vino lo que la tropa asumió, interpretó, como un sinónimo: ejecutar.

La orden implícita (no verbal) de realizar una ejecución extrajudicial en los Marines de Estados Unidos se llamaba Código Rojo. Con las imprudentes directrices aquí reseñadas, ¿eso fue lo que pasó en Tlatlaya?

jpbecerracostam@prodigy.net.mx

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