Doble Fondo

Políticos rucos (o jóvenes fracasados) al mando del país…

Incluso aquellos médicos abocados a la gerontología se muestran dubitativos: nadie ha podido definir rotundamente cuándo empieza la vejez. Pero bueno, quedémonos con lo más común: 60 años, que es cuando en México se puede pedir una “pensión de cesantía” por “edad avanzada”, y 65 años, que es la edad en que es posible solicitar una “pensión de vejez”, según el IMSS.

Si por hoy utilizamos “vejez” como sinónimo de obsolescencia política, ¿qué tan viejos son los políticos que recientemente han dirigido los partidos (y en muchos sentidos el país) y quienes los encabezarán de aquí a 2018?

Los que se van:

—César Camacho, del PRI, tiene 56 años. Ya está cerca de la “edad avanzada”.

—Gustavo Madero, del PAN, tiene 59 años. Está al borde de la “edad avanzada”.

—Carlos Navarrete, del PRD, tiene 56 años, los mismos que Camacho: está cerca de la “edad avanzada”.

Los que vendrán:

—Ricardo Anaya tiene 36 años. Parece un tipo conservador, aunque algunos simpatizantes de él me dicen que no, que es “de izquierda en la derecha”. En todo caso, este gran orador representa una contundente renovación generacional en el PAN (tiene 23 años menos que Madero): en 2018 apenas tendrá 39 años.

—Javier Corral, su contendiente, tiene 49 años, y por su discurso bronco parece que podría ser un revulsivo en su partido. Tampoco estará cerca de la “edad avanzada” y menos de la “vejez” en los comicios presidenciales (tendrá 52 años).

—Fernando Belaunzarán, del PRD, ha sido el político más mencionado para suceder a Navarrete. Tiene 45 años. No llegará ni a los 50 años en 2018. Las políticas públicas que impulsa suelen ser liberales.

—Armando Ríos Piter, otro de los candidateados, tiene 42 años, seguirá joven en 2018 (45 años) y también suele encabezar temas progresistas.

Cualquiera de los dos representa un cambio generacional en la izquierda: uno tiene 11 años menos que Navarrete y el otro tiene 14 años menos.

—Manlio Fabio Beltrones, del PRI, tiene 62 años. Le lleva seis a Camacho. Desde hace dos años pudo haber pedido su cesantía por “edad avanzada” y en 2018, cuando será precandidato presidencial (a los 65 años), podría pedir su pensión por “vejez”. Siempre me pareció el más puro representante del PRI del siglo pasado: defensor del partido de Estado, ultra conservador, presidencialista a tope. Quienes son sus fans me dicen que no, que es un gran reformador, aunque llega a la dirigencia nacional del PRI como en los viejos tiempos: por unanimidad, por cargada ante el dedazo que lo ungió.

Todos han formado parte —en menor o mayor medida— de la generación del fracaso, esa aristocracia política nacional corresponsable del deterioro económico, social y delincuencial que padece el país desde hace tres décadas.

Ojalá que, independientemente de sus edades, ya no sean políticos rucos, obsoletos en un país de jóvenes…

jpbecerracostam@prodigy.net.mx

http://twitter.com/jpbecerraacosta