Doble Fondo

Peña Nieto reprueba en año y medio…

Tres de cada diez mexicanos consideran que el rumbo del país es “correcto” y la mayoría (seis de cada diez) opina que es “equivocado”.

La encuesta trimestral de Consulta Mitofsky, que evalúa la percepción sobre el gobierno federal, es contundente: la mayoría de los mexicanos desaprueba la gestión presidencial de Enrique Peña Nieto. Para esos millones de mexicanos, este hombre no sabe gobernar. Difundida el viernes pasado por la empresa que encabeza Roy Campos, muestra que 49.9% de los mexicanos está en “desacuerdo” con la administración del Presidente y solo 48.7% de los encuestados está de “acuerdo” con ésta.

Usted, si es peñista por convicción, o temporal adicto al gel con el fin de mejorar sus relaciones públicas (para amacizar sus posibilidades de obtener huesos pecuniarios), dirá: “Bueno, está dividida la opinión, la mitad lo repudia, pero la mitad lo adora”. Sí, pero en un año la caída en su aprobación ha sido vertiginosa y el alza en su desaprobación ha sido potente. Revisemos los datos…

El nivel más alto de apoyo a Peña Nieto se produjo justamente hace un año (mayo de 2013), cuando tuvo 57.3% de aprobación y solo 38.4% de desaprobación. Iba bien, según la mayoría, pero colapsó entre sus fans iniciales: el Presidente tuvo una fuerte caída anual de 8.6 puntos porcentuales entre quienes lo avalaban. Es claro que disminuyen cada vez más sus exégetas.

El nivel más bajo de desaprobación lo tuvo en febrero del año pasado, cuando solo tres de cada diez lo reprobaban (35.3%). Luna de miel. Pero quienes le aplaudían (que llegaron a representar un alto 57.3%) se desencantaron y separaron de él rápidamente: la molestia con el mexiquense creció y creció, aumentó severamente en un año: el priista sumó… ¡14.6 puntos porcentuales más de rechazo en 12 meses! Un punto más por mes (1.2), que, según me dicen especialistas, es una barbaridad de animadversión mensual extra.

Como referencia presidencial, en mayo de 1990 el inefable Carlos Salinas de Gortari tenía una elevada aprobación de 75% y solo una raquítica desaprobación de 16%. Ernesto Zedillo (mayo de 1996), ese genio que se quejaba de que su antecesor le dejó la economía prendida de tachuelas, y que a sabiendas de eso quitó esos débiles sostenes, a ése sí no había cómo defenderlo a causa de su crisis de 1994-1995, tenía un mísero acuerdo de 34% y un demoledor desacuerdo de 63%. El estadista Vicente Fox (mayo de 2002), que aún no acumulaba todas sus grandes torpezas, tenía un gran 63% de aprobación, contra apenas un 30% de desaprobación. Y Felipe Calderón (mayo de 2008), a pesar de su criticada guerra, contaba con un alto 61% de consentimiento, contra un modesto 37% de rechazo.

¿Por qué la desaprobación de Peña Nieto? Porque la gente no le reconoce grandes logros. Ante la pregunta: “¿Qué es lo más importante que ha hecho el Presidente?”, aparece… “la reforma educativa”. Algo que hoy por hoy es intangible. Por áreas específicas de gobierno, lo que más le aplauden quienes lo avalan es aumentar… el prestigio internacional. ¿Sus viajes? Y en el primer lugar de sus atributos, le señalan… su buena relación con el Congreso. Será debido al extinto Pacto por México.

El resultado es brutal: solo tres de cada diez mexicanos (34%) consideran que el rumbo del país es “correcto”, y la mayoría (casi seis de cada diez, 57%) opina que es “equivocado”. Hace un año solo 40% veía un mal camino. Ha provocado el Presidente un impactante crecimiento pesimista de 17 puntos porcentuales. En mayo de 2013, 43% veía que México iba bien. Una dura caída de nueve puntos porcentuales entre los optimistas.

¿Qué decir? ¿Enhorabuena por este año y medio? Bravo. Aplausos…

jpbecerracostam@prodigy.net.mx

http://twitter.com/jpbecerraacosta