Doble Fondo

El PRI de Peña Nieto es nada sin el Verde...

Cuando empezó el sexenio, parecía que vivíamos una especie de regresión a los tiempos aquellos de la presidencia imperial. A las épocas en las que un presidente fortísimo hacía y deshacía todo a su antojo desde el trono de Los Pinos. Parecía que no solo el señor Presidente había renacido, sino que su poderoso tentáculo electoral, su partidazo hegemónico, estaba de regreso para emprender sus gloriosas épicas en las que avasallaba a todos con su imbatibilidad en las urnas.

Conforme avanzaban los meses del nuevo gobierno esa percepción se iba acrecentando. Desde el nuevo reinado unipersonal, desde los pasillos palaciegos del Primer Priista de la Nación, resurgían los antiguos intentos de controlar todo. Y todo, era todo: hasta la forma de hablar y escribir usada por los medios. Se buscó inhibir la narración de esas historias de terror que siguen brotando en distintos puntos del país.

Infundía miedo, que no respeto, el nuevo reinado del teleprompter. Las grandes reformas llegaron sin oposición. Un cacicazgo sindical femenino, otrora intocable, fue a parar a la cárcel.

La insolencia de los hombres y mujeres del Presidente, en forma de inmuebles, helicópteros, prendas vistosísimas y demás, todos asuntos de frivolidad y ostensación insultantes en un país tan desigual, se salió de control.

Y luego, la terca y monstruosa realidad de la sangre volvió con la más espantosa historia reciente que hayamos visto, la de Ayotzinapa.

Y se acabó: la infalibilidad presidencial se esfumó, junto con la posibilidad de que el PRI de las mayorías absolutas reinara de nuevo de forma unipersonal e insolente.

Esta es la historia electoral reciente del PRI:

En 1991 tuvo 320 diputados, 58.66 por ciento de los votos. Tenía una larguísima mayoría absoluta.

En 1994 obtuvo 48.58 por ciento de la votación y contó con 300 diputados. También tenía una amplia mayoría absoluta.

En los comicios de 1997 perdió, por primera vez, esa mayoría absoluta que nunca más recuperaría por sí solo: tuvo 39.11 por ciento de los votos y 239 legisladores en la Cámara de Diputados.

En el año 2000 descendió hasta 208 diputados  y el 36.9 por ciento de los votos.

Para 2003 solo tuvo 23.14 por ciento de la votación.

En 2006 tuvo 20.6 por ciento de los votos y apenas 103 diputados.

En los comicios de 2012, sostenido por la candidatura de Enrique Peña Nieto, el PRI obtuvo 158 diputaciones de mayoría relativa y 49 de representación proporcional. Esa bancada de 207 diputados estaba muy lejos de las mayorías absolutas de antaño. Tuvo 31.93 por ciento de los votos.

En las elecciones del 7 de junio pasado, el PRI bajó a 29.18 por ciento de los votos y tendrá 203 curules.

Hoy, el PRI de Peña Nieto no es nada sin el oprobioso Partido Verde. Ya no es el partidazo que soñaban revivir. Es, apenas, por sí solo, el partido de 29 por ciento, digan lo que digan...

jpbecerracostam@prodigy.net.mx

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