Doble Fondo

"Narcos" que, a plata o plomo, persisten en gobernar…

Con el asesinato de la alcaldesa de Temixco (Morelos), Gisela Mota, ocurrido el pasado 2 de enero en su propia casa, el mensaje fue, otra vez, muy claro:

"Aquí no habrá mando único. Solo habrá paz narca. ¿Plata o plomo?".

Mota duró en su puesto... un día. Ahí operaba el mando único desde hace dos años y la presidenta municipal lo había ratificado al asumir el poder el 1 de enero. La ejecutaron al día siguiente sicarios de la banda local Los Rojos que suele operar para el cártel del Golfo de los Cárdenas Guillén.

El lunes pasado, el gobernador de Morelos, Graco Ramírez, dio a conocer que el narco amenazó a 13 trece presidentes municipales electos para que se opusieran al mando único. También los presionó para que cedieran los nombramientos de los jefes policiales de sus municipios. Es decir, para que los narcos impusieran a sus criminales con placa al frente de las policías, al estilo Iguala y Cocula, en Guerrero.

Por si no fuera poco, los capos advirtieron a los alcaldes que tendrían que entregar todos los contratos de obra pública que los capos quisieran y que pagarían una cuota mensual equivalente a 10 por ciento del presupuesto municipal. Un cobro de piso, una extorsión. Tal cual.

Cuando Graco llegó a gobernar, Morelos ya estaba penetrado por el crimen —de acuerdo con informes de inteligencia del Estado mexicano—, tanto por Guerreros Unidos como por Los Rojos. A él, como a los alcaldes, amenazaron con ejecutarlo.

—¿Cómo lo vive? —le pregunté en una entrevista realizada en octubre pasado.

—A ver, te lo voy a decir con claridad: cuando aumenta la delincuencia su desafío contra nosotros, uno se pregunta por qué surge esa reactivación tan brutal de secuestros o extorsiones: porque no quieren que apliques el mando único y te están planteando que te sientes con ellos. Hubo tres emisarios que pretendieron platicar...

—¿Quiénes le pedían que pactara y que pactara qué con quiénes?

—Decían (emisarios de ambos cárteles) que ellos podían arreglar el tema de la seguridad. Cuando fui al Senado les dije: "Señoras y señores senadores: yo como gobernador recibí ofertas de la delincuencia. Me decían, del secuestro y del problema de los delitos de alto impacto: 'Yo te lo resuelvo, déjame trabajar y te resuelvo el problema de la seguridad...'." Es una realidad. Creo que le ha pasado a todos los gobernadores. Y el Estado mexicano no puede ceder a eso...

Entiendo que a seis años de que se propusiera la implementación del mando único solo opera ya en 17 por ciento de los más de 2 mil municipios del país (lo ha firmado la mitad de las autoridades locales, pero no ha entrado en marcha). Únicamente en 16 estados funciona, pero nada más tres adecuaron sus leyes para su implementación total.

Si el narco pretende seguir gobernando a plata y plomo, como lo hace en tantos lados y se opone al mando único, hay que implementarlo ya, a como dé lugar (aunque sea por decreto, como en Morelos), proteger a los alcaldes que son amenazados, y ocuparse de formar 32 cuerpos policiales eficaces en lugar de sostener más de 2 mil que son vulnerables. O esperemos sentados aquí más ejecuciones, como la de Gisela. Y más Igualas...

jpbecerracostam@prodigy.net.mx
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