Doble Fondo

Los errores policiales en Nochixtlán...

En Nochixtlán, Oaxaca, hubo graves errores policiales durante los operativos de hace tres semanas. Independientemente de la agresividad de los grupos manifestantes que hirieron policías, y de si hubo o no francotiradores que quizá provocaron el inicio de la refriega (provocadores armados que no queda claro para quién podrían haber operado, si es que existieron, como afirman algunos testimonios), se cometieron pifias de estrategia policial, y si se quiere, de estrategia militar.

No es que lo diga yo. Tampoco se trata de afirmaciones de activistas sociales, de miembros de la CNTE, o de periodistas con causa (que por tanto ya no son periodistas: han perdido el equilibrio informativo que deben tener, misma enfermedad que padecen quienes aceptan ser voceros de algún gobierno). Lo que ahí ocurrió fue el resultado de una serie de errores, "como la falta de tareas de inteligencia y de estrategia para prever el escenario de emboscada y violencia que se registró el 19 de junio pasado".

El análisis, la conclusión, es de Héctor Sánchez Gutiérrez, general de división retirado del Ejército. Él fue comisario de la Policía Federal Preventiva y estuvo al frente, en 2006, de las operaciones para impedir que la Asamblea Popular de Pueblos de Oaxaca (APPO) literalmente derrocara al gobierno del priista Ulises Ruiz. Lo dijo en una entrevista que publica hoy mi compañero reportero Ignacio Alzaga.

Rotundo, el general sintetiza así:

"Las amenazas a la seguridad se contienen con acciones tácticas exitosas. Si éstas fallan, la amenaza crece y se vuelve más poderosa".

Sobre la forma en que operó la Policía Federal, este hombre, que también dirigió a las fuerzas federales durante la recuperación del campus de la UNAM, considera que antes de la operación en Nochixtlán se tuvo que haber hecho "un intenso trabajo de inteligencia, de infiltración y de recopilación de información para estar en condiciones de prever las posibles acciones de la disidencia y de la población". De los grupos sociales, muchos de ellos radicales y de corte guerrillero, que pudieran tener presencia ahí.

"Se tuvo que haber hecho uso de la tecnología, como el uso de drones, para estar en condiciones de visualizar a los agresores", ejemplifica.

Se requería organizar "un trabajo exhaustivo" de recopilación de datos, insiste:

"Información puntual y oportuna, que permita hacer planes, que atienda imponderables, todo lo que se requiere para saber qué está pasando, o qué puede pasar en el lugar". Todo lo que le permita, a quien comanda un operativo así, conseguir algo que no se logró aquel día:

"Evitar y contener emboscadas y acciones sorpresivas".

Dos mil personas, de cinco grupos afines a los maestros disidente, emboscaron a los policías y ya sabemos cómo acabó eso: con ocho muertos civiles y decenas de heridos en ambos lados...

jpbecerracostam@prodigy.net.mx
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