Doble Fondo

Lo de Colima, pa’ que aprendan, "góbers preciosos"…

En marzo de este año viajé a Colima para hacer un reportaje acerca de lo que parecían actos de corrupción del gobierno local. Luego de publicado el texto, resumí en esta columna lo que había encontrado. Entre otras cosas, esto:

—Que luego de ser el estado menos corrupto del país, seis años atrás Colima ya ocupaba el sitio 26.

—Que durante su sexenio (que aún no termina), el gobernador priista, Mario Anguiano (al que sus opositores imputaban enriquecerse al amparo del poder), había adquirido tres propiedades urbanas y campiranas por casi 5 millones de pesos: 4 millones 934 mil pesos.

—Que su sueldo como gobernador será de 5.4 millones de pesos durante todo su sexenio.

—Que tendría que haber utilizado casi 92 por ciento del total de sus ingresos para adquirir esas propiedades.

Él dijo, cuando lo entrevisté, que para comprarlas no solo había usado su sueldo, sino que en 2011 vendió dos propiedades (que no aparecían en su declaración patrimonial) por las cuales obtuvo —afirmó— 2 millones 195 mil pesos. De haber sido así, tendría que haber pagado por sus adquisiciones una cifra equivalente a 50 por ciento de su sueldo sexenal. Añadió que su esposa también aportó dinero.

En cuanto a su gobierno, en una revisión rápida, hallé esto:

—Una compra irregular de 98 hectáreas a las afueras de Colima por 35 millones de pesos, con un avalúo indebido, en beneficio de una particular que aparentemente no era la legítima propietaria, todo para desarrollar una supuesta reserva territorial. El desfalco pudo ser peor: al inicio el gobierno pretendía pagar 59 millones de pesos. Ante las evidencias, el gobernador aceptó que todo el asunto estuvo mal. Muy mal. Aseguró que se recuperaría el dinero, o que quienes estuvieron involucrados en las operaciones dentro de su gobierno serían "demandados".

Anguiano insistió en que su patrimonio era lícito y reiteró en que no había corrupción en su gobierno. Ya determinará quien tenga que hacerlo. Por lo pronto, entre los pendientes de la democracia mexicana está dotar a los estados de órganos realmente independientes que fiscalicen los gastos gubernamentales y que todos los servidores públicos estén obligados al tresdetres: a presentar sus declaraciones patrimoniales, de intereses y fiscales perfectamente claras y detalladas. Y, adicionalmente, tiene que haber manera de que los gobernadores y sus funcionarios cesen de meterse en los comicios, para evitar que se anulen las elecciones, como acaba de determinar el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación en perjuicio del PRI y en beneficio del PAN.

A la vista del caso Colima, una entidad con presencia del narco (donde acaban de balear a un ex gobernador y ya habían asesinado a otro), lo que queda claro es que en el país urge, más que un "pa' que aprendan", un "estense quietos" definitivo a los góbers preciosos...

jpbecerracostam@prodigy.net.mx
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