Doble Fondo

Cadena perpetua a secuestradores, no 140 años…

Si los plagiarios supieran que al que agarren le van a dar cadena perpetua, que realizará trabajos pesados y que no tendrá la posibilidad de ser liberado, lo pensaría antes de seguir cometiendo el más cobarde entre todos los delitos.

Sus señorías tribunos del Honorable Congreso del Unión han decidido, con la lucidez que les caracteriza, que a los secuestradores se les imponga una pena máxima de 140 años de prisión. Magnífico, si vivieran en otra república…

Para empezar, la labor policial —omitieron en sus consideraciones— es deficiente, muy deficiente. Habrán olvidado los legisladores que solo tres entidades de nuestra nación tienen cuerpos de élite antisecuestro que realmente merecen tal apelativo. Tres. El 10 por ciento. ¿Cómo atrapar secuestradores si ni siquiera hay grupos de procuración de justicia expertos en la materia?

Los plagiarios saben que sus monstruosas actividades son rentables porque no se les combate adecuadamente. Los secuestradores saben que eso, la ineficacia policial y ministerial, y el terror que infunden en la ciudadanía con sus ataques, provocan que la mayor parte de las víctimas no denuncien esos delitos. Mire usted las cifras, que ya he presentado en este espacio:

—En los datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública se indica que el año pasado se perpetraron mil 695 secuestros en el país. Un promedio de al menos cuatro plagios (4.6) por día. Un rapto cada seis horas.

—Terribles números, pero la realidad es peor: Renato Sales Heredia, el zar antisecuestros, reconoció a nombre del Estado (enero pasado) lo que por años denunciaron las organizaciones de la sociedad civil: que son más, mucho más los secuestros que hay en el país, porque la mayoría de éstos no son denunciados. Se calcula que por cada secuestro que se reporta se dejan de denunciar… otros 11, informó.

—Si hubo mil 695 secuestros reportados ante el Ministerio Público en 2013, en realidad los perpetrados fueron… 18 mil 645. Eso representa 51 secuestros cada día. Al menos dos secuestros por hora. Ninguno es denunciado. Ni los siguientes ocho secuestros que ocurren en las cuatro horas posteriores.

Por eso los cobardes plagiarios se carcajean cuando les dicen que les van a aplicar 140 años de cárcel. Por eso, y porque saben, como bien se demostró en el vergonzoso caso de la secuestradora Florence Cassez, que en México siempre hay resquicios legaloides de los cuales se pueden beneficiar, más aún si tienen cuantiosas sumas de dinero para financiarse los bonitos trabajos de los costosos abogansters que abundan en nuestro país.

Si los secuestradores supieran que al que agarren entre ellos le van a dar cadena perpetua (sin atenuantes) en una cárcel de máxima seguridad, donde estará aislado y realizará trabajos pesados durante su encierro (por ejemplo, labrar en el desierto hasta que produzca, como demostró Israel que se puede hacer), y que no tendrá la menor posibilidad de ser liberado bajo ninguna circunstancia, creo que lo pensaría dos veces antes de seguir cometiendo el más cobarde entre todos los delitos. Y más aún, si poco a poco van surgiendo los grupos antisecuestros, como tendrá que suceder a pesar de la negligencia criminal de los gobernadores.

Aquí le he presentado los diagnósticos sicológicos: los secuestradores no tienen piedad. No tienen remordimientos. Carecen de sentimientos de culpa. A lo único que le temen es a la pérdida de su libertad, al encierro permanente. Prefieren morir. Cadena perpetua y punto, sus señorías legisladores.

¿O prefieren que sigan surgiendo letales grupos parapoliciales financiados por empresarios y comerciantes hartos de los secuestradores que se dedican a cazar a los plagiarios como se ha documentado?

jpbecerracostam@prodigy.net.mx

http://twitter.com/jpbecerraacosta