Doble Fondo

Ayotzinapa y la vertiente del ataque mañanero…

Hay una vertiente del caso Iguala, de la tragedia de Ayotzinapa, que me llamó la atención desde que, días después del 26 de septiembre de 2014, llegué a reportear a esa ciudad: es la de los ataques mañaneros perpetrados contra miembros de Guerreros Unidos por parte de sus rivales, sicarios del también cártel regional de Los Rojos.

En el informe del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) se aborda esta hipótesis (que también está en indagatorias de la PGR) bajo el rubro de Los Peques. En síntesis:

De acuerdo con declaraciones de miembros de Guerreros Unidos, Sidronio Casarrubias (quien habría ordenado matar a los normalistas), José Javier Brito Catalán (El Jota Jota), y mensajes hacia el teléfono móvil del primero de Gildardo López Astudillo, alias El Gil (supuesto autor material de la matanza de estudiantes), por lo menos siete horas antes de que llegaran los estudiantes un grupo de hombres habría penetrado a Iguala para atacar un autolavado denominado Los Peques (un enorme predio de dos pisos con varias oficinas), perteneciente a otros presuntos miembros de Guerreros Unidos, los hermanos de apellido Benítez Palacios: aparentemente se trata de Víctor Hugo, El Tilo; Mateo, El Gordo o El Metro; Salvador, El Chava; Osiel, El Oso, y Orbelín, El Orbe, según reportes de prensa en Guerrero.

Los hombres armados, procedentes de Chilpancingo, habrían robado taxis y un autobús Estrella de Oro para concretar su operación y también habrían atacado el domicilio de los Benítez Palacios, quienes habrían repelido el fuego y decomisado varias armas cortas y largas de sus enemigos.

Esta vertiente, la de enfrentamientos entre narcos ocurridos la mañana del 26 de septiembre, habría provocado una reacción desmesurada en la noche: los sicarios de Iguala, junto a sus policías cómplices de esa ciudad y de Cocula, todos en estado de paranoia por lo ocurrido previamente contra los Benítez, y debido a un pitazo surgido recién iniciaba la noche, habrían confundido los autobuses de los estudiantes con vehículos donde (les aseguraron erróneamente sus halcones) se transportaban comandos de enemigos que llegaban infiltrados para atacar de nuevo Iguala.

Esta línea no ha sido investigada más a fondo ni por la PGR ni por el GIEI. Las primeras indagatorias en Guerrero apuntaban que esos hermanos Benítez habrían participado en la desaparición de los estudiantes. Y, por cierto, las agresiones contra ese negocio de autolavado han continuado: de acuerdo con notas de la prensa local, desde febrero de este año ha habido al menos cinco ataques armados contra el lugar, con un saldo de dos muertos y varios heridos, incluidos civiles. El más reciente ocurrió el 16 julio pasado.

Dentro de las "nuevas líneas de investigación" que anunció la PGR, ¿no debería indagar esto?

jpbecerracostam@prodigy.net.mx
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