Doble Fondo

¿Aumento al salario mínimo? No en este mundo…

En este mundo poco generoso y solidario no hay forma de aumentar dignamente los salarios mínimos.

El señor presidente de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (CNSM), Basilio González, es de la opinión de que nadie se meta con el salario mínimo. Que nadie mueva un dígito lo que cada año determina la sapiencia económica del organismo que preside. Él considera “iluso” pensar que si dicho ingreso base aumentara, no ocasionaría una escalada de precios, una indeseable inflación.

Él, que gana cerca de 3 millones de pesos anuales ($2,798,613) por concepto de “sueldos y salarios ($2,081, 234)” y “percepciones ordinarias brutas ($717, 379)”, un modesto ingreso nada inflacionario de $233 mil 217 pesos al mes, de acuerdo con el Presupuesto de Egresos de la Federación de 2014, al apartado denominado “Analítico de plazas y remuneraciones”, él, el señor Basilio González, tiene razón. Faltaba más. Por eso, por su sabiduría salarial, a él se le paga en total (le pagamos) el modesto equivalente… a 41 mil 590 salarios mínimos diarios ($67.29). El sí sabe cómo usar sin fines inflacionarios unos cuantos ingresos básicos.

Y el señor gobernador del Banco de México, su excelencia Agustín Carstens, quien ha declarado que una decisión así —la del aumento a $100 pesos del salario mínimo— sin duda generaría inflación, él también tiene razón. “En la medida en la que los aumentos salariales no vengan acompañados de productividad, pueden generar inflación”, expuso. Para él un incremento del mínimo puede provocar “que los salarios reales, que son los que realmente importan, no aumenten”. O sea que el salario mínimo de esos entre 6.4 millones de pobres diablos mexicanos que lo perciben no tienen la menor importancia, porque… no existen.

Tiene razón el modesto señor Carstens: salarios que de verdad son existentes, productivos e importantes, los de él, de más de 4 millones de pesos anuales brutos ($4,162, 920) por concepto de “Percepciones ordinarias”, entre “Remuneraciones” y “Prestaciones”, según los informes del Banco de México en acato a la Ley de Transparencia. Ese equivalente a más de $408 mil pesos mensuales brutos, a 61 mil 865 salarios mínimos diarios, es lo único que es palpable en la economía nacional. Y eso no genera inflación.

¿Por qué dos doctos personajes como los caballeros Basilio González y Agustín Carstens pueden tener ingresos tan generosos y los 6.4 millones de seres más pobres en salarios no pueden ganar $100 pesos al día, 600 a la semana, $2,400 pesos al mes? Porque así es esta sociedad de jodida, de injusta. Así es la sociedad de mercado, así son las sociedades regidas por la oferta y la demanda, que son la mayoría de las existentes en este planeta. Así son las sociedades plagadas de comerciantes egoístas y codiciosos que no pueden esperar a obtener ganancias por volumen, sino que salivan por usufructos inmediatos: aumenta el salario mínimo y toda la cadena productiva aumentas sus precios, en vez de esperar a recibir los beneficios del crecimiento en el poder adquisitivo y por ende de sus ventas por volumen.

Ni hablar: en este mundo poco generoso y solidario no hay forma de aumentar dignamente los salarios mínimos porque empresarios y comerciantes generarían una incontrolable espiral inflacionaria. Así de jodida la realidad, se debata lo que se debata…

jpbecerracostam@prodigy.net.mx

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