Doble Fondo

AMLO, el PRD y su 'Guerra de los Rose'…

Como buen matrimonio disfuncional que se precie de serlo, Andrés Manuel López Obrador y el Partido de la Revolución Democrática (el PRD, en voz de muchos de sus dirigentes) se dijeron de todo antes de divorciarse. Ya separados, los pleitos arreciaron, el odio explotó y se imputaron cualquier cosa que se les ocurriera. Y mire usted cómo es el amor político, o la conveniencia, porque también hay bodas surgidas de intereses que nada tienen que ver con los afectos: parece que podrían casarse de nuevo. O al menos, arrejuntarse un tiempo, digamos de aquí al 2018.

En una versión renovada y mexicanizada de aquella divertida película tragicómica de 1989 llamada La guerra de los Rose, el tabasqueño y los perredistas enloquecieron, se pusieron sicóticos y se pelearon violentamente, con tal de arrebatarle al otro la casa que habitaban (digamos que el voto de quienes se ubican a la izquierda), sin importarles que sus enfrentamientos causaran que la casa mutua quedara hecha añicos.

A López Obrador le aventaban a la cara la vajilla y cuanto traste hubiera en la cocina cada vez que le espetaban:

—Mesiánico. Demagogo. Intolerante. Retardatario. Traidor. Trasnochado. Fascista. Persona que está mal de sus facultades mentales. Populista. Conservador. Agréguele aquí lo que guste________.

El aspirante presidencial aventó pedradas, jarrones, floreros y el mobiliario que encontró a su paso cada vez que decidió despedazar la reputación de los perredistas:

—Traidores. Vende patrias. Facciosos. Corruptos. Mafiosos. Lacayos. Lagartos. Peleles. Salinistas. Peñistas. Póngale aquí lo que falte________.

El ex jefe de Gobierno de Ciudad de México repitió una y otra vez, en cuanta plaza se paró, que con el PRD no iba "ni a la esquina" en el 2018. Dirigentes de casi todas las corrientes perredistas, gobernadores, funcionarios, en voz alta o en murmullos, deslizaron frases venenosas, como de pareja despechada, engañada, maltratada, y afirmaron que con Morena y su tlatoani jamás volverían; que "con ese loco", a ningún lado.

Pleito irreconciliable hasta la semana pasada, cuando súbitamente, en entrevista con mi colega Ciro Gómez Leyva, Andrés Manuel dijo que... siempre sí. Que podría haber manera de que formaran una alianza en el 2018. Eso sí, puso un par de condiciones para reiniciar el romance: que los perredistas se alejen de ese ente abstracto y omnipresente que llama "la mafia del poder", y que ya no anden ligando con el PAN.

El PRD, primero rejego, dijo que tal vez, pero que sin condiciones. Al paso de los días, parece que los perredistas doblan la manita y siempre sí aceptarán andar de nuevo con el galán tabasqueño.

Ah, estos Rose tropicales, pragmáticos, recuerdan la aritmética. Saben que, solos, les puede ir mal, muy mal: uno podría perder por tercera ocasión, y el otro podría caer hasta el quinto puesto en las votaciones. Tan lindos, ellos, los ex esposos, los novios. Quién los viera de la mano de nuevo...

jpbecerracostam@prodigy.net.mx
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