Aquí sigue

Ni el gobernador Rubén Moreira ni el alcalde Miguel Riquelme podrían haber supuesto siquiera que en Torreón caería uno de los principales capos del narco. La captura aquí de Vicente Carrillo Fuentes, uno de los históricos de la mafia mexicana de presencia internacional, y buscado por todos lados con cuantiosa recompensa de por medio, echa al suelo cualquier discurso de seguridad pública en la ciudad y en la zona metropolitana lagunera.El monstruo aquí sigue. Los últimos eventos criminales, por su forma, comprueban que la plaza es vital en el modus operandi de los capos y que la posición geográfica de la comarca es el punto de quiebre de esos grupos. Ficción o realidad, la Laguna es caldo de cultivo en la materia. El que los medios de comunicación hayan sido silenciados en el tema, no significaba que de veras el combate al crimen organizado haya dado los resultados que la sociedad esperaba.  Los taxistas, ese gremio juzgado a diestra y siniestra, son quienes verdaderamente le toman el pulso social a las ciudades. Cualquier día de la semana platico con algunos de ellos y, solitos, acaban por coincidir en que la violencia se mantiene y que por tal lado y tal otro de Torreón hay situaciones que contradicen al gobierno, tan recurrente ahora a manejar hasta en décimas la “baja” en los índices de asesinatos, secuestros, robos y asaltos.El hecho de que las mismas autoridades encargadas del problema hayan decidido modificar sus estrategias de combate al crimen, es aceptar que la violencia e inseguridad corretean por la ciudad. Los patrullajes, los operativos, la incorporación de más elementos supuestamente especializados, la permanencia de soldados y marinos, de elementos federales, de estatales y municipales, en fin, todo el aparato oficial aquí desplegado tendrá que rendir y buenos frutos. Piden, ellos, los funcionarios públicos en materia de seguridad, que la ciudadanía denuncie. Pero la gente no confía, está decepcionada de la corrupción, de la impunidad, de la ineficiencia, de lo infructuoso de las políticas de prevención del delito, de la lentísima reacción de las instancias ante los hechos de sangre.Mientras no haya opciones reales de trabajo y educación, de políticas sociales de verdad incluyentes y plurales, ni con el FBI de asesor podremos disminuir esos índices negativos de inseguridad y violencia.Por enésima vez, y por los mismos, se modificará la estrategia de combate al monstruo. ¿Qué quiere decir esto? ¿Reconocen que han hecho mal las cosas? 


ferandra5@yahoo.com.mx