Esos políticos

La política, como los políticos, ha caído en desgracia. Su espectacularización, trivialización y el lodazal en que un buen número de políticos mexicanos la han convertido, nos tiene sumidos en un impasse interminable. La política no tendría porqué haber sido motivo o razón de tanta desviación institucional causante de desgracias y lamentos, de injusticias y pobreza.

Queda claro que la ambición humana es infinita e impensable.

Desde joven he leído y escuchado noticias. Día tras día, donde sea, quiero estar informado. Esta necesidad me ha hecho saber que en los cuatro puntos cardinales de México la política padece y sufre de esa clase de políticos.

He estado en un sinfín de lugares, de reuniones, por motivos de trabajo, de descanso, etcétera, y no ha habido un solo regreso a casa sin haber visto y sabido de situaciones de injusticia, violencia, corrupción, engaños, simulaciones y más perpetradas por políticos y autoridades gubernamentales, o de abusos que este sistema político permite y que invariablemente lastiman a la mayoría de la población.

De repente me he puesto a pensar en lo inútil, estrictamente en lo inútil, que resulta, pues, la política; como también el mismo periodismo, tanto el que informa, investiga o denuncia, como el que enaltece al ser humano en sus muchas expresiones. Esa política y ese periodismo no ven su razón de ser cuando son avasallados o reducidos por las atrocidades que cometen esos políticos, los que se embriagan de poder y enloquecen con éste.

Lástima de realidades tan lacerantes. Qué pena que pudiendo hacer de la política una de las mejores herramientas de trabajo para transformar la vida de tantísima gente, esos políticos den al traste con la única vida que cada persona tiene.

Ojalá que el próximo proceso electoral en Durango, quienes sean candidatos(as) y lleguen a los cargos en disputa, de veras sean políticos que respeten la esencia y el sentido humano de la política. Seguramente, si lo hacen, estarán abonando a la recomposición y transformación real de un presente durísimo.

Mientras, como dijo en San Pedro el buenazo de Paco Ignacio Taibo II: “… tenemos una democracia balín”. 


ferandra5@yahoo.com.mx