Otra juventud, otro Coahuila

Cuando en Saltillo la Universidad Autónoma de Coahuila decidió abrir las licenciaturas en música y letras, impulsó otra convivencia social; dejó de ser esa ciudad aburrida y conservadora, y sus habitantes supieron de otras pequeñas cosas. La cultura alcanzó otro nivel, apareció otro espíritu urbano, la gente dejó de persignarse, se atrevió a ir a la cama después de las 9 de la noche. La institución, así, generó otra mentalidad, los jóvenes saltillenses encontraron en la entonces UAC un espacio propicio para aprender a vivir de mejor forma, con otras maneras.


Ahí sí que la llamada Máxima Casa de Estudios del Estado de Coahuila supo corresponder a los motivos de su fundación, a atender su propia Declaración de Principios al alentar la participación crítica, y no únicamente técnica y científica, de sus egresados. El arte cobró vida y la capital del estado alcanzó otro nivel de pensamiento, de ideas, aparecieron expresiones culturales diferentes, manifestaciones artísticas dignas de su población, de ser capital de uno de los estados en verdad puntuales para el país. Lo que aquí afirmo no es una falta de memoria ni de respeto a la historia de Saltillo ni de sus habitantes, es más bien mi modesto reconocimiento a la Universidad. Sé que no lo necesita de mi parte. Pero sí quiero sostener, otra vez, que la hoy UAdeC ha significado, entre otras cosas, una vía para el desarrollo y crecimiento de Coahuila, que en sus aulas se han forjado generaciones y generaciones de profesionistas, científicos y técnicos, todos capaces de ubicar a la entidad y a la sociedad en un nivel preponderante de bienestar, pese a lo sucedido en los últimos años.


La bondad de su misión, empero, bien podrá ampliarse si dota de carreras humanísticas, de las bellas artes, a las otras regiones de este enorme territorio. El estar en Monclova en el séptimo Encuentro Cultural y Deportivo (Encude), me permite corroborar, entre los alrededor de mil estudiantes que han asistido, que hay un talento artístico incalculable entre los niños y jóvenes coahuilenses que, lo subrayo, podría generar no sólo más riqueza material, sino una sociedad más sana, más inteligente, más creativa, más democrática, más humana y, ante todo, más libre.


La juventud toda merece alternativas elevadas que rescaten su sensibilización. El arte y la cultura deberían ser la apuesta de la UAdeC y del gobierno, sin regionalismos, sin desequilibrio en las decisiones y asignaciones de recursos. Ojalá. Será por el bien de todos.


ferandra5@yahoo.com.mx