Los jóvenes concluyen que…

Nos desgarramos las vestiduras sin miramientos. Nos victimizamos de todo y para todo. Para lo único que volteamos a ver al otro y a los otros es para juzgarlos sin contemplación. Descalificamos, rechazamos y negamos cualquier señalamiento, venga de donde venga. En las más altas autoridades del país y hasta en las de menor rango ninguna voz de oposición tiene cabida. En México hay que guardar silencio, callar, tragarse el dolor, atragantarse de coraje y deambular impotentes ante la negativa a ser escuchados, a opinar diferente, a desear que las cosas cambien. No hay diálogo sustancial. Sólo una voz, vertical, se oye y retumba.    

Si hablamos de derechos humanos, justicia, igualdad, educación, economía, religión, cultura, deporte, medio ambiente, niñez, equidad, tercera edad, salarios, empleo, inclusión, tolerancia, respeto, periodismo… se minimiza. Es ya un histórico estira y afloja.    

Hay quienes defienden lo indefendible. Unos, porque están empeñados en mantener el poder. Otros, porque su obsesión es esa, subirse al poder. Unos, porque defienden a ultranza el estatu quo. Otros, porque ahí quieren mecerse. Unos, porque al estar enquistados en el sistema saben que podrán robar y no pasará nada, que la corrupción y la impunidad serán sus fieles aliadas. Otros, porque al llegar a esos niveles de decisión, podrán hacer lo mismo.    

El tema es que el sistema político, el que gobierna, no escucha, es sordo; es ciego, no ve. No se inmuta ante los reclamos ni las voces diferentes, es insensible a la tragedia de esposas y madres de miles de desaparecidos, a las voces expertas y fundamentadas en la ciencia que echa por tierra lo absurdo y la falta de ética en la banda gubernamental. Entonces, en México no hay tortura ni complicidades. Son mentira. Como la corrupción, como el tráfico de influencias, la negligencia e ineficiencias, los funcionarios son probos, todólogos, vivimos en un estado de derecho, nadie por encima de la ley.    

Reunido a propósito en una amplia agenda temática con jóvenes estudiantes de la Laguna duranguense, el periódico universitario Entretodos concluye lo anterior. Las urnas están a cinco semanas y los entrevistados no creen ¡en nadie! 


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