De ideologías

De buen nivel y con posturas debatibles fue la presentación del libro “La capacitación, otra mirada”, que comentaron Salvador Hernández Vélez, Jorge Peart Mijangos, Héctor Ehrenzweig y uno de los tres autores de la obra referida a las tareas de capacitación en el lastimado y empobrecido medio rural mexicano, Erick Quesnel. El tema no es fácil ni sencillo cuando la realidad que manda en el sector es, cada vez más, la marginación, el rezago, y una mayor dependencia alimentaria de productos extranjeros. La propuesta es válida: la capacitación como proceso y vía para transformar el campo desde dentro y no desde los planes elaborados en los escritorios por tecnócratas.
Lo visto cada sexenio, sea federales o estatal, es que México pierde competitividad por falta de productividad, lo que podría achacarse a los mismos actores sociales del campo, a la costosa burocracia que “administra” las políticas sectoriales, a los cambios constitucionales (recordemos al salinato y el Artículo 27), a la ignorancia prevaleciente en los núcleos de población rural (que día a día disminuye), a la manipulación y engaño de los trabajadores del campo, a la reedición del moderno latifundismo y a los cacicazgos impuestos por agroempresarios.
Los tres comentaristas fueron cuidadosos, se mostraron finos en el tratamiento del asunto porque, éste, daba, da, para incursionar en lo ideológico partidista. La presentación del libro llenó una sala de la Facultad de Ciencias Políticas de la UAdeC. Pero tuvo dos inconvenientes: una muy mala anfitrionía en el manejo del consabido protocolo, y la ausencia de campesinos y ejidatarios regionales y de estudiantes de esta que sigue siendo una rama vital para el país…/.
Ahora que todo se está ciudadanizando (nunca pueden faltar las modas), la instalación del comité que se encargará de preparar la celebración de la(s) Toma(s) de Torreón, tendrá el compromiso de diseñar, primero, una verdadera, útil y justa conmemoración; y, segundo, despojarse de pruritos oficialistas. Aquel movimiento fue para derrocar al poder, al gobierno autoritario y déspota que se apoyó en su ejército para sangrar a un pueblo harto, miserable y explotado. Cualquier semejanza con la actualidad, dicen, es pura coincidencia. ¿Qué no?.../.
Un priísta torreonense, con una cartera estatal dentro de la nomenclatura de su partido, cree que las elecciones intermedias serán un descalabro mayúsculo para el PRI. La razón, me dijo, la imposición vía dedazo de los por ahora precandidatos y el arrastre de la deuda pública.


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