142 días para no morir

Además del deterioro de la economía familiar, no sólo por el “gasolinazo” sino por el amañado conjunto y diseño de las políticas públicas de los tres niveles de gobierno que un año y otro atentan contra el bienestar social, en Coahuila el proceso electoral 2017 que renovará la gubernatura, las alcaldías y congreso coincide con el peor momento para el partido en el poder.


En el Partido Revolucionario Institucional de Coahuila creen, como sucedió en los vecinos Durango y Chihuahua en 2016, que la cultura de la inercia, del “aquí no pasa nada”, del adueñamiento y control de voluntades, instituciones y dependencias, más su invencible estructura e inducciones mediáticas, favorecerá, todavía, a sus candidatos. Si es así, el priísmo coahuilteca está ya derrotado. Y, si a lo anterior se suma -como la gente lo está haciendo-, el mayúsculo mar de errores del gobierno federal, las cosas están complicadas en extremo. La medida de adelantar el “gasolinazo” (era para el 2018, año presidencial) ha resultado muy costosa para el PRI-Gobierno. Al peñapriísmo no lo endereza ni Dios. ¿Cuántos votos “quemó” el PRI con el incremento en las gasolinas? ¿Cuántos más había perdido por los casos de corrupción en Veracruz, Tamaulipas, Quintana Roo, Chihuahua y Durango? ¿Y por la violencia imparable? ¿Cuántos electores de Coahuila solo esperan el domino 4 de junio para votar contra del PRI por la nunca aclarada deuda pública? ¿Los jóvenes que voten lo harán por su candidato cuando están miles están fuera de universidades y no encuentran empleo? ¿Los creadores e intelectuales irán a las urnas por el PRI? ¿Los vilipendiados maestros seguirán cruzando sus papeletas sobre el logotipo tricolor? ¿El PRI Coahuila tratará de manipular encuestas y al electorado?


El Revolucionario Institucional llega al 2017 somnoliento, medio noqueado. Su camino es durísimo y breve el tiempo que le permita rehacerse. Contando este sábado 14, dispone de 142 para no morir de desprecio y hartazgo.


ferandra5@yahoo.com.mx