No lo conozco

Del tercer informe de Enrique Peña Nieto, lo único cierto es que al grueso de la gente no le importa lo que diga “el señor presidente”. Hace años, y no se objeta, había un poquito de más interés en ese montaje presidencial. En lo personal, durante varios años me vi obligado por alguna tarea escolar o por mi señor padre, a ver en la televisión los informes del 1 de septiembre.


Aprendí a estar atento, pues debía platicar lo que ahí acontecía, de lo que fui capaz de escuchar y observar. Desde muy joven, pues, y por diversas circunstancias seguí los informes. Nunca fue una mala decisión. Al contrario, se acercaba la fecha y ya sentía yo la emoción por ser testigo de toda la parafernalia. Poco a poco fui entendiendo de qué se trataba. Adquirí conciencia del valor que representaba, para mi, tal evento.


Me llamaba mucho la atención ver rodeado al presidente en turno de tantos y de tantas cosas, desde su arribo al Congreso, los saludos, sus palabras, las caras de los invitados, las bancadas, la prensa, la salida feliz del susodicho y el mar de confeti a su paso, caminando o en el vehículo oficial con infaltables vallas humanas.


Un verdadero jolgorio y endiosamiento, la locura del agasajo anual de un  sistema político camaleónico, que se reinventa y se reposiciona, aunque sin la confianza ni el respeto social. De todo se ufana y se regodea hasta la insulsez, maquillado, pintarrajeado, con zapatillas, taconeando y contoneándose sin pudor. “Ustedes disculpen por tanta indignación y molestias”.


Del discurso oficial a la inobjetable realidad solo media…la realidad en los bolsillos propios, en la precariedad de las mayorías, en los miles de desaparecidos, en las calles, en el sufrido campo, en los hacinamientos humanos, en el caos urbano, en la deserción escolar, en el desempleo, en los bajos salarios, en los abusos de las autoridades, en la violación de los derechos humanos, en la terrible injusticia y las dolorosas rupturas y desequilibrios sociales. La verdad es que no conozco el México del que habló Peña Nieto.


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