Triste navidad

Según sé, la clase política nacional, sin escapar la de Coahuila en la actual coyuntura electoral, es la más desacreditada de los últimos años.

De frontera a frontera y de oriente a occidente, no hay día en que no se informe de actos de corrupción atribuidos a autoridades de gobierno. De redes de complicidades de unos y otros para robar recursos públicos.

Del contubernio de políticos y funcionarios para atracar las arcas de algún municipio, estado o instituciones y dependencias federales. De la insultante incapacidad de funcionarios en los tres órdenes de gobierno. De atropellos a la sociedad en diversos ámbitos. De la increíble impunidad prevaleciente. De la interminable cadena de errores con que se maneja la cosa pública. De que pertenezcan a un partido u otro –con las salvedades que por fortuna no faltan- se mueven igualito en la defensa de sus intereses.

En realidad, poco hay que refutar a aquello de que somos un Estado fallido. O aún menos de que en México, efectivamente, padecemos una dictadura perfecta. Así opera el sistema. Se fundamenta en la perversión, en la maldad.

Aunque su discurso suene diferente. Resultados: graves rezagos educativos, frágil sistema de salud, empobrecimiento de la población, multiplicidad de polígonos de miseria urbanos, un lastimoso abandono del campo y de sus cada vez menos habitantes, inoperancia de las reformas constitucionales, creciente pérdida real del valor del peso, insultantes desequilibrios económicos, incrementos en los precios de productos básicos, una terrible procuración e impartición de justicia, hacinamiento de las cárceles –sin políticos- porque aquellos que delinquieron al no tener otra alternativa, elevados índices de prostitución y consumo de drogas de niños y jóvenes, la ola de embarazos a muy temprana edad, el resurgimiento de la violencia en la vida nacional, incremento de asesinatos, miles de desaparecidos, el empoderamiento tácito de los grupos criminales, decenas de periodistas asesinados. Jugamos a nada, enmascarados.

Mi deseo sincero: una apacible Nochebuena y una Navidad transformadora.


ferandra5@yahoo.com.mx