Simple y complicado

Dentro de una semana, domingo 6 de julio, serán las votaciones que elegirán diputados locales. Los comicios se traducen, sin duda, en la aprobación o rechazo a los partidos y su responsabilidad ante la situación que se vive. Pero también para la administración del gobernador Rubén Moreira Valdez y, ni qué dudarlo, a la gestión del alcalde torreonense Miguel Ángel Riquelme Solís. Así de simple y así de complicado.


En 2011, año en que se disputaron los mismos cargos, en Torreón sufragaron 264 mil 338 electores; en Francisco I. Madero 25 mil 426; en San Pedro 48 mil 30; Matamoros 48 mil 379 y Viesca 9 mil 430. En la geografía estatal, de un listado nominal de un millón 947 mil 836 potenciales votantes, lo hicieron un millón 195 mil 567. De éstos, 395 mil 603 fueron en la Laguna de Coahuila. O sea, alrededor de un 40 por ciento.


Con base a ese dato, 752 mil 269 personas con credencial para votar optaron por no hacerlo en 2011, corroborando que la elección de diputados es desdeñada, reducida al llamada “voto duro”. Y por eso nos va como nos va. ¿Cuántos electores irán a las urnas en la fase más interesante del Campeonato Mundial de Futbol Brasil 2014?


Entre que si a los partidos les interesa de veras que la gente vote, o que si establecen alianzas de tuti fruti para sumar, o que si los aspirantes son o no son dignos de competir y ganar, que si su trabajo es hacer leyes (¿las leyes se hacen?) o atender reclamos de todo tipo y sólo obedecen al ejecutivo; de si regresan a sus distritos, si gestionan o no gestionan, si desquitan o no desquitan el sueldo, lo que en realidad preocupa a la clase gobernante es mantener al PRI en el Palacio Rosa. La estrategia oficial no cesa: “Todos somos Coahuila”, dicen. Moreira Valdez confía en verse ratificado a mitad de su período. Cuando fue electo logró 400 mil 455 votos en los cinco municipios laguneros. No hay duda: la comarca es la capital política de Coahuila. Para el alcalde de Torreón, Miguel Ángel Riquelme Solís, estos comicios representan la posibilidad, real, de seguir o no caminando sobre pavimento hacia la candidatura al gobierno del estado.


De esta forma continuamos en una prolongadísima campaña de proselitismo electoral por el poder político. El laboratorio no descansa, ni los experimentos.


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