Sabor al caldo

Lo poco o mucho que se haya difundido el proceso electoral que se vota mañana domingo, y que servirá para renovar la legislatura de Coahuila, tiene ya un resultado: el PRI obtendrá la mayoría y la oportunidad de que unanueva conformación de legisladores se alcanzara, quedará pospuesta. Los comicios de mitad de sexenio son, más que nada,  la fórmula que premia o castiga el estado actual de cosas. En realidad, la falta de conciencia y madurez cìvica poco permiten que el ejercicio de la democracia sea edificante.El Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (IEPC) en términos estrictos, no satisfizo, como tampoco lascampañas de proselitismo de los partidos y sus candidatos contendientes, la exigencia de impulsar, en forma inteligente y despojada de favoritismo, la democracia participativa. Coahuila, a diferencia de otras muchas entidades del país, es un estado con perspectivas inmejorables de ubicarse, en el mediano plazo, otra vez en posibilidades de reencontrar el rumbo. Pero en esta coyuntura, son la gente, los trabajadores y el sector productivo los agentes que han provocado este marco, los factores clave de este afán por marchar hacia mejores estadios de bienestar. Su pujanza diaria halogrado sortear las dificultadesque padece.Los comicios, pues, tienen ese ingrediente: una población empeñada en salir adelante a partir de suesfuerzo cotidiano, en medio de su escasa organización ciudadana en momentos como éste en que hay que ir avotar para tratar de cambiar, desde adentro, uno de los poderes legales de la vida institucional.Los legisladores que lleguen al Palacio Legislativo por las siglas del PRI, -por cierto, sin mayores propuestas ni ideas innovadoras-, tendrán frente a sí la tarea de trabajar en forma diferente. Si no se atreven a abordar los principales problemas del estado y todo lo dejan en manos del ejecutivo, la población los estará sometiendo a unapermanente prueba de lealtad para con la sociedad. Son diversos los pendientes que tiene la esfera gubernamentalcon la gente y, al menos desde las curules y por el mayoriteo que se practica, los van dejando de lado, los heredan y los omiten y no se resuelven. Los diputados apenas observanpuntos o temas coyunturales, sin legislar para reubicar al estado a la vanguardia, en sintonía con eldiscurso oficial.En fin, la elección es interesante; si las campañas no levantaron pasión,  este domingo es la oportunidad de ponerle sabor alcaldo y que no nos quede, otra vez, desabrido. 


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