Rompiendo el silencio

“Rompiendo el silencio” se denominó el encuentro de 140 periodistas mexicanos reunidos en la capital del país (7 al 10 de diciembre). Convocaron e invitaron Free Press Unlimited (holandesa) y Periodistas de a Pie (presidido por Marcela Turati, de Proceso). Una docena de colegas de Torreón nos hicimos presentes. Siete de nosotros formamos parte de la naciente “Voces Irritilas” AC, una asociación de periodistas locales que avanza en su integración regional pero con vínculos y objetivos puestos en otros planos.
De quienes de la Laguna acudieron por vez primera a este tipo de actividades se vieron al lado de la sabiduría de Javier Darío Restrepo, el respetado periodista y escritor colombiano que disertó sobre “Ética y periodismo en zonas de conflicto”, una conferencia inolvidable. Todos lo escuchamos con admiración. Igual a Rosario Mosso (Semanario Zeta, de Tijuana), colega que detalló las forma en que trabajan en aquella frontera; a Lucy Sosa, reportera veracruzana que encabeza a los periodistas de Ciudad Juárez y narra sus historias y vicisitudes; Gustavo Gorriti, peruano experto en periodismo de investigación y ejemplar y reconocido reportero latinoamericano, que dio una cátedra, sí, de reporteo de investigación y hasta dónde debe llegar éste, pero cautivó más su decencia y vergüenza profesional. Las amenazas lo fortalecieron. Y participamos en los talleres programados con Elia Baltazar, Daniel Lizárraga, Jorge Carrasco, Jacinto Rodríguez, Lilia Saúl, María Idalia Gómez, Mago Torres, Daniela Pastrana; Sergio Araiza, Seguridad digital; Ana Zellhuber, Seguridad emocional; Iván Báez, Seguridad legal); Ricardo González (Seguridad física y protocolos),  todos con un trabajo serio y profesional. Ahí, solidarios hasta el dolor personal, Balbina Flores (Reporteros sin Fronteras) y Mike O’Connor (corresponsal en México del Comité de Protección al Periodista). Entre todos, la Turati y Anabel Hernández, otra valiente reportera que expresó: “ni el gobierno ni los dueños de los medios nos quieren más capacitados, porque seríamos más críticos, más incómodos… Tenemos que cambiar el país desde el periodismo… los empresarios de los medios no son dueños de mi conciencia… el silencio no es nuestra única opción. Seamos dignos”. Y en el corazón de todos, los testimonios inconmensurables de compañeros desplazados, golpeados, despedidos, ninguneados, explotados…
Remató el padre Alejandro Solalinde (Hermanos en el camino): “Ustedes periodistas no están solos. Si les tienen miedo es porque son factor de transformación social. Hagan a un lado los prejuicios y las rivalidades”. Una invitación extensiva a la Laguna.


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