Redes de honestidad

En efecto, estamos en un mundo en el que la comunicación, como nunca, ha cobrado una verdadera relevancia. Para bien o para mal, la comunicación se ha privilegiado y alcanza una importancia inusitada. 

Las nuevas tecnologías de la información, todo indica, llegaron para redimensionar la vida diaria y retocar su cotidianidad. Unas veces en forma útil, otras no tanto. Pero eso sí, lo que se difunde en las redes, lo visto, leído, escuchado y sabido representa una descomunal dosis de información que resulta provocadora, alentadora o desalentadora, cursi o dramática, sensible o dura. Parece que la vida pende no de un hilo, sino de si estamos o no en medio de whatsapps, mensajes de texto, feisbucs, o los famosos tuits y los retuits. Las imágenes, obvio, no pueden faltar. Nos hemos convertido, en este aspecto, en lo que Giovanni Sartori anticipó: “Homo vídeo”. Abandonamos, ahora sí, al homo sapiens.

¿Estamos enajenados? ¿Vivimos una nueva era de enajenación? ¿De qué sirven las redes sociales? ¿Son sociales o comerciales? ¿Son también una forma de gobierno, de gobernar?

En los 16 años transcurridos del presente siglo, la era de la comunicación masiva ha avanzado enormemente, se ha abierto un universo de posibilidades informativas que llenan un vacío en diferentes esferas.

En materia política, no se diga, la comunicación vía redes representa, ya, una herramienta insustituible; o más bien, un recurso del que ninguna autoridad, gobierno, partido político o mercenario de la información podría prescindir. Sus alcances y potencialidades marcan pautas y tendencias.

De hecho, en términos reales, muchos de la clase política finca en las redes su éxito o fracaso. Un error o un acierto en sus tareas los sepulta o los eleva. Aquí, en este punto, es donde subrayo que lo primordial en cuanto a ser gobierno, no radica necesariamente en las redes sociales, comerciales o informativas, sino en los hechos realizados, en el cumplimiento de las responsabilidades, en la honestidad de las acciones.


ferandra5@yahoo.com.mx