Recuperar Torreón

Torreón recobra el aliento. Ayer se inauguró el Centro de Justicia para las Mujeres. También el nuevo edificio de la presidencia municipal. No debe tardar –siendo optimistas- que se haga lo propio con la Escuela Municipal de Danza (Contemporánea). Muchas veces, la fuerza de una ciudad se observa por sus obras, o su bienestar si por sus calles circulan automóviles de modelos recientes.
La calidad de la ciudad se mide siempre desde un ángulo puramente material. Si éste fuera el único parámetro, su aprobación sería de panzazo. Torreón es una ciudad cara. Los precios en los supermercados, según expertos en la materia. Las tarifas en estacionamientos son otra prueba no superada. Ya no se diga por parte de los “franeleros”.
En un rato se nos va a cobrar hasta por respirar. Agua, luz, pavimento, gas. El predial es otra carga. Un joven me preguntaba la razón del impuesto predial, partiendo del hecho que si una finca se compra, pues se compra y ya, y en esa transacción se deben hacer diversos pagos. Pero no, cada año hay que saldar la cuenta. Nunca se acaba de comprar esa casa o terreno. Se paga el pavimento, el derecho de alumbrado público, el servicio de limpieza.
Lo peor es que hay familias enteras que, por la violencia, han tenido que pagar un precio altísimo por vivir y morir aquí. La presión social es evidente. ¿Dónde y cuándo se rompió el equilibrio, lo justo y atractivo de vivir en Torreón? Algo difícil de creer es que muchos jóvenes, universitarios, no conocen la ciudad. Es en serio. No saben dónde está, por ejemplo, la Sala Elías Murra, o el Centro de Integración Juvenil, o la Sección 35 del SNTE. Algunos, siendo estudiantes de comunicación, ignoran los domicilios de algunos medios impresos o estaciones de radio, o el Museo de la Moneda, o Radio Torreón.
¿Qué pasa? Nos falta ser ciudadanos, volvernos torreonenses, vivir y sufrir Torreón, porque decir laguneros es algo mayor e incumplido, un mito. Pero Torreón aquí está, con todo y sus problemas, con sus múltiples mujeres violentadas, con niños y jóvenes en los cruceros afanándose por no caer en las garras del infortunio, con sus intrépidos taxistas y choferes de autobuses, con una carga de eventitis a veces cultural a veces quién sabe qué. ¿Nos atreveremos a recuperarnos, reinaugurarnos también como ciudadanos y personas para recuperar Torreón?


ferandra5 @yahoo.com.mx