Realidades y motivos

Habría querido referirme a otro tema, escribir algo que diera la sensación, cuando menos, de que el cierre de este 2014 tendría un tinte más humano, menos dramático. Pero no. La realidad en México no lo permite. A veces quisiera ya no saber más de las agresiones, desapariciones y asesinatos contra periodistas. Imposible. Los datos, las estadísticas están a la alza. ¿Servirán de algo más que saber que en nuestro país los derechos humanos como nunca están siendo pisoteados y que nada ni nadie puede frenar ese tipo de violencia? La descomposición de lo que representa la vida institucional no cede. La sociedad, por supuesto, tiene, tenemos, una enorme responsabilidad; pero la parte que le toca al gobierno en sus tres órdenes: municipal, estatal, federal, es absolutamente irrebatible. El periodismo ha sido mi motivo. No me ubico en otra actividad. He sido lealtad a él, lo que no me impide ver que esa descomposición generada desde arriba, ha trastornado el oficio, la profesión, su quehacer, sus formas, sus contenidos, el lenguaje; no escapan los medios y sus dueños. La prostitución, la comercialización incontrolada, el amasiato del periodismo con el poder, la confusión de para qué es y para qué debe ser el periodismo nos ha hecho trastabillar.Sin embargo, aún así, el periodismo tiene ante sí la oportunidad de reivindicarse. Por eso en este país, en las montañas de Guerrero, en alejados pueblos de Oaxaca y Chiapas, en ciudades de Veracruz, Sinaloa, Chihuahua, Tamaulipas, Puebla, Jalisco, Michoacán, el DF e Hidalgo, por citar lo que conozco, la necesidad de salvaguardarnos ha dado pie a la construcción de una red, de un frente de comunicadores y defensores de la libertad de expresión que viene cobrando relevancia. Conforta saber que no estamos solos. Y en la Laguna, tampoco. Aquí, una docena de compañeros (pudiendo ser más) nos reunimos, platicamos y cumplimos un año de haber asumido un compromiso personal, primero, y colectivo, después, desde Voces Irritilas AC. Solidarios, procuramos mejores conocimientos para alcanzar mejores prácticas que nos permitan, poco a poco, ser nuestros propios defensores sin esperar que el Estado o los dueños de los medios brinden y respeten las garantías para el cumplimiento de un trabajo que exige profesionalismo, capacidad, nuevos enfoques, más voluntades y convicciones claras y altas.La apuesta es esa. Aunque corramos riesgos, aunque haya quienes lleguen o sigan medrando a costa del erario público cobijados por la conveniencia, la corrupción y la impunidad. ¡Salud por un 2015 más humano! 


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