Querido Polo

“Tío, no sé si te avisaron, pero hoy falleció Polo López. Al parecer un infarto”.

Este mensaje de mi sobrino Hiram Alfonso interrumpió la lectura que hacía yo poco antes de las 7 pm del pasado sábado 16…y me quebró. Algo le respondí incrédulo. De inmediato envié dos o tres correos y mensajes tratando de confirmar lo que de veras me había impactado. Rato después, amigos mutuos de Polo y yo (Augusto Sánchez, Luis Rey Delgado, Marcela Moreno, Martha Silvia Molina y Luis Carlos Valdés) ratificaron la noticia.

La muerte duele. De niño perdí y lloré amigos como Lito Martínez, Mauricio Pérez, Gerardo Solís, Gerardo García, Carlos Bobadilla. Un dolor especial y sereno es la desaparición de mi inolvidable madre Ana María en 2010.

En Torreón me han tocado otras, dolorosas y tristes, como la de Jorge Méndez Garza y ahora ésta, la de Polo.

Polo era, fue, eso, un amigo cierto. Un hombre que no alardeaba de absolutamente nada, que jamás perdió la ecuanimidad, la sencillez. De ricos conocimientos, fue capaz de entregarlos a la gente. Siempre tuvo una mirada, un abrazo, una palabra de apoyo y aliento, encontraba la forma fraternal, inteligente y solidaria de hermanar, respaldar, beneficiar y llevar adelante las ideas o proyectos de quienes se acercaban a él.Fue un hombre sumamente inteligente.

Su trayectoria académica no la difundía, prefirió, con su actuar, amar la vida, al prójimo, a la niñez y juventud. Su preparación académica no habría servido de nada sin su bondad. Como le sucede a muchos otros. No, Polo nunca se vanaglorió de nada. Era un niño.

Su saludo, al menos conmigo, enternecía. Creo que nunca dejó de ser niño, de poseer gran imaginación, inquieto, hiperactivo, con un coeficiente intelectual poco medible. Se emocionaba con historias fantásticas y las compartía. Fraternizaba con ideas innovadoras.

Defendió con lealtad su trabajo en Peñoles. Viajero incansable, cada que regresaba transmitía algo nuevo. De pensamiento inagotable, con mil ocurrencias de por medio, pensaba lo impensado.

Y si hablaba de su esposa y sus hijos, era aún más amoroso y protector.

Te estamos extrañando querido Polo. 


ferandra5@yahoo.com.mx