Prioridades

Aprovechando la epidemia futbolera, permítaseme comentar lo siguiente. En México, por interés de casi todos los medios de comunicación habidos y por haber, el futbol ha sido introyectado hasta los huesos a la población. Es, el futbol, un quinto poder (si creemos que el ejecutivo, legislativo y judicial son los tres primeros, y la prensa, hoy otra vez, es el cuarto).


¿En qué lugar queda la iglesia católica? Bueno, el asunto es que este deporte, cuyos máximos ídolos provienen casi siempre de las barriadas, según historias interminables en el planeta, mueve multitudes y mueve billetes y billetes en el país y en el mundo entero. La televisión lo supo hacer suyo y, con él, apoderarse de la conciencia de millones de seres humanos.


El futbol se ha convertido en la vida, subyuga e impone, es más poderoso que cualquier partido político, que cualquier instancia oficial, que cualquier funcionario o político. Ninguna campaña de proselitismo -como ahorita en Coahuila-, ni mucho menos candidato alguno, tendría la convocatoria de, por ejemplo, la selección mexicana o el Santos Laguna. Su poder no permite intromisiones, está mega blindado a nivel internacional y nacional.


Es la televisión la que ha provocado este meganegocio, hace muchos años decidió aliarse con el futbol. Los dueños de las televisoras y de los equipos han operado como verdaderos estrategas y logrado estructurar este deporte en toda una industria. Lo que gira alrededor del futbol es dinero y más dinero, su comercialización es absoluta, inmensa y, supongo, a la afición no le importa mucho saber de casi nada excepto que los juegos de la selección o del Santos Laguna se trasmitan, sean en vivo, diferidos, en señal abierta o pagada.


La enajenación logró su cometido. No estoy en contra del futbol, para nada. Pero cuestiono que el interés de las televisoras, en connivencia con el poder político y empresarial, privilegien el futbol por encima de temas y de otros pendientes que nuestro país y la Laguna arrastran hace mucho tiempo. Si fuese más equilibrado su manejo, y auténtica su responsabilidad social, muy probablemente permitiría que equis y ye problemas encontraran, también, posibles soluciones. ¿Cuánto tiempo le meten la televisión y la radio al futbol? ¿Cuánto a la educación y a la cultura? ¿Qué espacios tienen los jóvenes talentos artísticos en esos medios? ¿Porqué los millonarios patrocinios a los equipos de futbol no son también para los grupos de danza, teatro, canto, literatura…? ¿Cómo se traduce eso de “empresas socialmente responsables”?


ferandra5@yahoo.com.mx