¿Perdón? (2 y última)

Hace una semana concluía que los políticos, en México, además de a destiempo, no saben pedir perdón a la sociedad. Amables lectores me escribieron señalando que por el abuso de poder y la corrupción, a los políticos tampoco les creían ni sus disculpas ni su petición de perdón.

En “La revolución del perdón” (2010), Leonel Narváez, misionero y sociólogo colombiano, creador de las Escuelas de Perdón y Reconciliación (EsPeRe), plantea que lo que conduce al perdón y a la reconcilación son mecanismos sociológicos y psicológicos, pero que debe velarse por la recuperación de la parte ofendida. ¿Cuándo, cómo y qué han hecho Enrique Peña Nieto y el Estado Mexicano en este sentido? La rabia e impotencia acumulada por los mexicanos ante los atropellos, burla e ineficiencia de los tres órdenes de gobierno es demasiada. Numerosos episodios de represión, exclusión, persecución, crímenes, corrupción e impunidad que han ensangrentado, enlutado y endeudado a la sociedad, convierten en imperdonable tanta aberración. Alguna de las “prestigiadas” empresas encuestadoras o un medio periodístico debiera consultar a la población si perdonaría, por ejemplo, a delincuentes vestidos de políticos y autoridades municipales, estatales o federales.

Pocos creyeron el perdón expresado por el secretario de la Defensa, Salvador Cienfuegos, ante la inobjetable evidencia de la tortura de militares a una presunta delincuente, difundida por la televisión; como en Torreón, donde el caricaturista “Guayo” sigue esperando que el director de Seguridad Pública Municipal, Adelaido Flores, reconozca y ofrezca una disculpa pública por la detención ilegal y golpiza que le propinaron dos oficiales confesos. Nada, para las víctimas no hay compasión.

Dice Narváez que temas como la teoría de los sentimientos morales, la inteligencia emotiva, la ética de la atención, la asistencia psicosocial a las poblaciones vulnerables, la reinserción en la sociedad de los actores armados ilegales, el acompañamiento de las víctimas de la violencia, la justicia transaccional y restaurativa constituyen aspectos cruciales en el manejo de las pedagogías del perdón y la reconcilación. “La superación de los errores, la recuperación de la dignidad y la reinserción en la sociedad son también derechos humanos, además de ser un ejercicio sin el cual no es posible la polis, la ciudad”. 


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