Pérdidas y…

Tatul Yeghizaryan se fue como llegó. O más bien, partió a no sé dónde. Quizá allá donde subían los innumerables, tenues, melancólicos, nostálgicos sonidos que lograba sacar de su violín, ese instrumento que fue si vida, su pasión, su amor. Quince años en Torreón le fueron suficientes, y aún menos, para ganarse el respeto, el cariño, el reconocimiento a su persona, a su calidad humana. Siempre amable, cordial, con esa sonrisa amistosa y fraternal que le ganó la confianza y el aprecio de quienes le conocimos un poquito más allá de su virtuosismo como músico. Se le extrañará no únicamente en la Camerata de Coahuila, o en los teatros Martínez y Nazas, sino entre la gente, entre el público que se deleitó con él como ejecutante o como director de la orquesta. Recién había hablado con él en las afueras del Nazas. Planeábamos trabajar alguna propuesta para los estudiantes de la Universidad Autónoma de Coahuila. La próxima semana platicaríamos acerca de ese proyecto. Hasta pronto…También murió Miguel Ángel Ruelas, colega. Sin duda, uno de los iniciadores profesionales del periodismo deportivo. Con él dialogué esporádicamente cuando recién llegué a Torreón. Un buen periodista que dejó huella entre los reporteros de la fuente. Dos fallecimientos que, juntos, representan una gran pérdida para la ciudad, la región, la música y el periodismo.Escribo esta columna en la ciudad de México. Me encuentro en el Museo de la Memoria y la Tolerancia, aquí se desarrolló este viernes el seminario “Periodismo para el cambio”, a donde acudí invitado, al igual que Javier Garza Ramos. Periodistas de Europa, Estados Unidos, México y Sudamérica nos dimos cita para hablar, discutir, proponer eso, qué hacer para que el periodismo sea, vuelva a ser, ese agente transformador de la sociedad y retome su papel preponderante en la construcción de la democracia. El encuentro fue convocado por Ashoka, una organización mundial de emprendedurismo social que volteó a ver a los medios informativos, pero desde los periodistas, buscando potenciar y generar proyectos de alto impacto ciudadano, como lo reafirmó Armando Laborde de la Peña, director del organismo para México y Centroamérica. Quedó en claro que, otra vez y ante el avasallamiento de las libertades de prensa y expresión, de una creciente y estructurada censura, los periodistas mexicanos y latinoamericanos, como dijera el peruano Gustavo Gorriti, “estamos en una situación real de crisis, lo veamos desde donde lo veamos”. Pero se gesta, al menos yo no lo dudo, un nuevo periodismo. Al tiempo.  


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