¿Nueva historia?

El pasado jueves fui testigo de la firma de un convenio de trabajo entre los municipios de Torreón y Gómez Palacio.

Los alcaldes respectivos, Miguel Riquelme y José Campillo, al exponer sus consideraciones, coincidieron en que sólo así, trazando objetivos desde la voluntad política y gubernamental, podrán promover y empujar un desarrollo verdadero que beneficie a la población de toda la región lagunera y no sólo de la zona metro.

Por lo ahí escuchado, el ambiente en el gimnasio de la Universidad La Salle Laguna se tornó sano, respirable. Hacía mucho tiempo que no percibía yo miradas y rostros digamos, complacidos.

Salí sorprendido. Lo firmado permitirá que haya un intercambio de datos e información en diversos rubros que, de no ser distorsionado dicho convenio, podría significar transitar juntos, laguneros de Coahuila y de Durango, por caminos menos sinuosos que ubiquen a la comarca en mejores posibilidades de cara al futuro hoy.

¿Qué representa esto? Por ahora, nada, salvo la confianza que siembran los dos presidentes municipales que, como escribió Federico Ramos en su columna Caleidoscopio de ayer viernes 6 de marzo, aquí mismo en Milenio Laguna, abren paso a “una nueva forma de gobernar, más allá de la típica…que a veces ni al ombligo les alcanza la vista, menos apostar al largo plazo con acciones como ésta que trascienden el corto plazo de sus respectivas gestiones municipales”.La ansiada nueva historia de la Laguna ojalá llegue.

Habrá que estar atentos desde la autoridad municipal hasta el más humilde de los habitantes. Porque aquí vivimos no únicamente las autoridades o los empresarios, sino todos. Volteemos a vernos, a escucharnos, seamos incluyentes e incluidos.

El talento, las ideas progresistas, la pujanza, el pensamiento renovador y revolucionar nuestro entorno tendrán que reflejarse en el bienestar colectivo.

Esto, necesaria y obligadamente, con el involucre de las 54 instituciones que ofrecen estudios de licenciatura y posgrado en la comarca, entidades que no pueden permanecer ajenas a la realidad. Por cierto, Eduardo Holguín, director del Implan, al saludar por micrófono al alcalde Riquelme, lo llamó “gobernador electo”. Miguel sonrió. 


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