“Murió tu cuate”

Por mi trabajo, he estado acostumbrado a todo tipo de noticias, buenas y malas. Hay muchas que, quizá por edad, experiencia o aburrimiento, ya ni siquiera me interesan. Pero hay otras que, como la que me comunicó un colega chilango este domingo, me enmudecen, me quitan vida. Un simple “murió Mike, tu querido cuate. Fue un infarto fulminante”. Entristecí, me pegó duro. Los días de paz y alegría por las fechas se esfumaron.
A Mike lo conocí en Nicaragua hace más de 30 años. Junto a él y a Scott Lind, otro enviado a Centroamérica, recorrimos algunas zonas de conflicto en el pequeño país. Nos alegró, en ese entonces, el triunfo sandinista. Periodista puro, buscador de verdades y de justicia, Mike conoció el mundo en coberturas bélicas. Su preocupación por la vida de los más débiles le significaba, caracterizaba su trabajo incesante, incansable. No sabía de concesiones a los poderosos, cero complaciente con el poder.
En mayo pasado lo invité a Torreón a dar, más que una conferencia, su sabiduría, sus consejos, su experiencia a los jóvenes participantes en el X Concurso Nacional de Periodismo Universitario. En el vestíbulo del Teatro Nazas refrendó su sencillez humana. Javier Garza me pidió llevarlo a El Siglo de Torreón, donde escuchó de viva voz de las agresiones que ese periódico venía sufriendo. El tema de la violencia e inseguridad padecidas por los periodistas mexicanos lo ocuparon día y noche desde su llegada al país en 2009 como representante del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ). Aquí, se entrevistó con reporteros locales que habían sido secuestrados, sus testimonios los difundió a través de su organismo mundial. Durante su visita lo llevé a Lerdo y Gómez Palacio, los puntos críticos, que viera los retenes militares, a los soldados resguardando la presidencia municipal gomezpalatina, que escuchara y anotara, siempre con su libreta de reportero, lo que quisiera. Hace unos días, Mike tuvo que ver con la realización de un Taller de Periodismo de Investigación en el DF. Fue ponente, posteriormente accedió a platicar con varios de los jóvenes periodistas que empiezan a hacer la tarea aquí en la Laguna. Mike hizo suyo el sufrimiento de los colegas mexicanos y llevó su preocupación a las más altas esferas del poder en el país pretendiendo hubiese seguridad y garantías plenas para el ejercicio de los comunicadores en medio de la violencia que azota al gremio. Su ideario no claudica. Seguramente sembró esa semilla que habrá de germinar, tarde o temprano. Descanse en paz.