Festivo y doloroso

El tono festivo de la renovada edición del presidencialismo mexicano, reproducida por los llamados “grandes medios”, lleva la etiqueta “Nos reservamos el derecho de admisión” (en este caso, de participación). Son unos cuantos, y son los de  siempre, los que celebran el segundo informe de Enrique Peña Nieto, del sistema de gobierno y sus políticas.


Si esos grandes medios, electrónicos o impresos; si los partidos políticos –más partidos que nunca-; o si la jerarquía de poderes (político, económico, militar) prestara oídos a la calle, al vecindario, a las voces de trabajadores, de los usuarios de los bancos, de las amas de casa, de estudiantes y maestros; o algunos sacerdotes, pastores y hermanos en sus sermones; o los jóvenes y niños que sobreviven en los cruceros… la sociedad estaría menos irritada. Una cosa es que los medios difundan y reproduzcan lo que el sistema plantea, y otra, distinta, que esos medios “dieran voz a los que no tienen voz”. Pero bueno…/.


A propósito del tema de medios, mientras algunos compañeros periodistas de la región cursan un diplomado (presencial, en Gómez Palacio) sobre el Nuevo Sistema de Justicia Penal, organizado por el Tribunal Superior de Justicia del estado de Durango; otros hacen lo propio (en línea) con uno de Derechos Humanos y Mejores Prácticas para Periodistas, convocado por la red de Periodistas de a Pie (DF). Lo mejor de todo es que, al parecer, la inquietud por la superación personal, a través de la capacitación, empieza a generar, cuando menos, la esperanza de aspirar, muy pronto, a hacer un mejor periodismo en la Laguna. El reto alcanza a los dueños de medios. “Voces Irritilas” AC tiene programados, con el apoyo de organismos nacionales e internacionales, tres cursos de alto nivel entre octubre y noviembre. Se correrá la invitación.


Lamentablemente, tan solo en lo que va de 2014, siete periodistas mexicanos han sido asesinados. O sea, el tono festivo de dos años de peñanietismo, queda en silencio, o en dolor e impotencia, por la situación de indefensión e impunidad para los comunicadores. La colega María de Lourdes C., que toma el segundo de los diplomados, asegura que “si bien es extraoficial, en el medio se sabe por fuentes confiables que soldados y policías matan a integrantes de bandas, incluso con sus propias armas para simular enfrentamiento, pues ni ellos confían en el sistema judicial. Ahora, ¿quién va a llegar a fondo de este asunto? Debería ser la CNDH”.


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