Don Salomón

Un primer contacto con él fue por una entrevista para El Financiero, periódico en el que fui corresponsal en Coahuila y Durango (1988-2005). Me recibió atento, pero inquieto.

No nos conocíamos y pidió que no grabara nada, la entrevista tenía que ser “al chile”, dijo él. Así fue, así pude observarlo, escudriñar su rostro, sus ojos, sus gestos, sus ademanes, escucharlo detenidamente.Un hombre astuto, sagaz y dominante.

Le pidió a la señora María Elena, una de sus asistentes, que me ofreciera alguna bebida, hacía calor. No me quitó la mirada de encima, quién sabe qué tantas cosas pudo pensar de mi conforme se desarrollaba la entrevista.

La facturación de gas en la región, el incipiente y gran negocio de las gasolineras en Torreón y el país, y la llegada a la ciudad del gas entubado a través de la empresa Ecogas, los puntos a tratar.El encuentro se prolongó un par de horas.

Intercambiamos información y opiniones acerca de ese mercado que él supo explorar y hacerlo suyo con atrevimiento.

Dejó saber de su personalidad, su carácter y temperamento explosivo y, al mismo tiempo, un grande humanismo.

Sostuvimos innumerables charlas. A lo que empezó siendo periodístico siguió un diálogo frecuente de consulta. Muchas veces me buscó “simplemente pa’ platicar patrón, me caes bien”, me decía de repente. 

Y así, de repente, algo irrumpía en su pensamiento y giraba órdenes a su gente. Pedía información, datos, documentos, facturas, recortes de prensa de publicaciones regionales y foráneas. Aún conservo copias de ese material.

De su negocio estaba más que informado. Suponía todos los vericuetos de Petróleos Mexicanos, todos. Era un hombre de pasiones, de intensísimo trabajo, privilegió a su familia. 

Pocos empresarios he conocido como él. Jugó la vida como la vida quiso que la jugara, de manera resuelta en y a las buenas, en y a las malas, en y a las peores.

Enfrentó sus retos, sus problemas, su destino con absoluta certeza de su condición humana. Y salió airoso. Así conocí a don Salomón Issa Murra, un hombre agradecido, creyente y de profunda fe.

Descanse en paz. 


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