¡Chalecos antibalas!

La complicada situación de los periodistas (la del periodismo es aparte y con demasiadas aristas) tiende a entrar en una fase aún más descompuesta. Como periodista, y ahora como parte de la asociación “Voces Irritilas” AC, que agrupa a comunicadores de la comarca coahuilteca y duranguense, leí con preocupación el que la iniciativa de Ley de Protección y Garantía de la Libertad de Expresión de los Periodistas haya sido aprobada por los diputados locales de Coahuila.   Lo reitero: los problemas que padecemos los informadores no es asunto de leyes sino consecuencia irrefutable de la descomposición institucional en que vivimos.   Cuando leo que en Coahuila se trata de “garantizar la integridad y la seguridad de las personas que se encuentren en riesgo por el ejercicio de la libertad de expresión y el periodismo”, mil preguntas brincan: ¿no está(ba) así sustentado en la Constitución Política en sus artículos sexto y séptimo? Es enormemente preocupante que como parte de esa “garantía” para los periodistas, los brillantes legisladores estatales hayan decidido dotar de “chalecos antibalas, escoltas y vigilancia en el domicilio de aquellos periodistas que por su ejercicio diario se vieran amenazados o sufrieran alguna agresión”.   ¿Los periodistas estaríamos así seguros y capacitados para enfrentar a los agresores? ¿Nuestras familias también?   Da risa saber que si entre los comunicadores alguien se atreve a hacer uso indebido de estas “medidas otorgadas”, será multado con 500 o mil salarios mínimos. ¿Los diputados del honorable Congreso del Estado de Coahuila saben el monto de las percepciones de los reporteros de toda la entidad? ¿Saben cuántos son o somos independientes? ¿Saben si todos nosotros contamos con seguridad social?   La iniciativa se agradece a Samuel Acevedo Flores, del Partido Social Demócrata –registro estatal-. Por su investidura, debió acercarse a quienes hacen(mos) periodismo y escucharlos, seguro es que su idea se habría enriquecido. Esta omisión, si acaso lo es, deriva en que los periodistas desconocemos los términos exactos de su propuesta.   Como también –perdón por la generalización-, todo el marco jurídico y regulatorio vigente en nuestra actividad, tanto a nivel nacional como internacional, y de la existencia de organizaciones de periodistas que brindan apoyos, asesoría y protección al gremio, de forma solidaria y sin tantos recovecos legales.    A propósito de esto, el martes habrá un taller (gratuito, de 4 a 8 pm) para los periodistas que deseen asistir a la Vicaría. Bravo y calle 11 en Torreón. Del DF viene Edgar Cortez, experto integrante del Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia. 



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