Activismo universitario

Un nuevo episodio electoral vivirá la Unidad Torreón de la Universidad Autónoma de Coahuila. Manuel Martínez Gallegos concluye su mandato de seis años, y tras su último informe leído ayer en Ciudad Universitaria, la grilla en la institución se abre legalmente (la ilegal es permanente). Es de esperar que de verdad la universidad en la región entre, ya, a un verdadero proceso de cambio interno, que se sacuda de inercias, de la prolongada cultura de la línea y haga valer su condición e importancia tanto en la estabilidad, como en la generación de talento y trabajo académico en la UAdeC.
La convocatoria por la renovación de la Unidad Torreón (UT) tendría que llamar a la participación abierta, plural, tolerante y democrática de sus miembros, de quienes tengan y sientan tener con qué trabajar por la institución, por su gente y, sin demagogia, por la comunidad regional, su universo cercano. Los estudiantes de Torreón, Matamoros y San Pedro, que forman la UT, tendrían que ser los actores principales; y sus maestros, los guías de ellos en su conformación no sólo, académica y profesional, sino política y humana. La razón de la universidad justifica su activismo, no su quietismo; la salvaguarda de su autonomía, no su entrega; la generación crítica de conocimientos, no la mediocridad de la obediencia.
Qué bueno que haya aspirantes a suceder a Martínez Gallegos. Qué malo que no haya consensos reales. El juego electoral tendría que echar un vistazo a la Declaración de Principios de la institución, que señala (…) como comunidad (la Universidad Autónoma de Coahuila) está comprometida ante la sociedad a cumplir los objetivos que justifican su existencia, fomentando y preservando la cultura, promoviendo la realización de los valores que distinguen a la humanidad y haciendo suyos los principios de la ciencia y del arte y lo que se derive de su ejercicio en tanto favorezca a la formación integral del hombre (…).
Si las cosas se dan como se dice en los corrillos de la UT, y también en la prensa escrita, Manuel Medina Elizondo –mandamás en la Facultad de Contaduría y Administración (FCA)- habrá sabido pavimentar el camino para que Lorena´Argentina Medina Bocanegra, actual directora del plantel, sea la segunda mujer al frente de la UT. Así, Carlos Centeno Aranda, uno de los aspirantes al cargo y director de la Facultad de Derecho, habrá ganado sin ganar.


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