La vida inútil

El propósito de Epigmenia

Un nuevo año comienza y es el momento ideal para hacer la lista de intenciones. Para todos los arrepentidos de buen diente, bajar de peso es el propósito de año nuevo que encabeza el listado. Pero, ¿se ha preguntado si siempre fue así?

Echemos un vistazo al diario de Epigmenia Rubirosa, joven dama de sociedad, bien educada en colegio de monjas, para quien seguir soltera a sus 25 años es toda una afrenta al destino. En su diario, ella plasma su propósito de año nuevo.

“3 de enero de 1921.

Querido diario:

Para este año, mi propósito principal, con el favor de Dios Nuestro Señor y de San Gordiano, es aumentar algunos kilos de peso corporal.

Quisiera encontrar al hombre de mis sueños y, como es bien sabido, al género masculino le atraen las mujeres robustas y ajamonadas. Cierto que no soy una sílfide. Lo que es más, dos o tres veces he sorprendido a uno que otro mancebo dirigiéndome miradas furtivas al escote que, por obra del corsé, me levanta el busto a la altura de las amígdalas. Pero no quisiera recurrir siempre a estos trucos de la cosmética moderna. Prefiero, como las buenas bibliotecas, poseer mis volúmenes propios y ponerlos a disposición del respetable.

Envidio a mis amigas que últimamente han ganado en redondeces que les resaltan sus atractivos femeninos y provocan miradas lascivas en los caballeros con los que se codean en sociedad. Envidio especialmente a mi ex compañera del colegio, Sinforosa Lanzagorta, a quien le ha encarnecido tanto el nalgatorio, que ya se ganó la predilección del codiciado banquero Praxedis Zertuche, hombre de no malos bigotes, con lo cual, la desdichada, que no le interesan tanto sus bigotes como su cuenta bancaria, ya está asegurando su porvenir y el de toda su descendencia. Otro caso para destacar es el de mi prima Robustiana Lombardo, quien se puso en régimen alimenticio para fomentar el engordamiento y ha obtenido tremendos resultados en pierna, muslo y pechuga. Esto le valió ser contratada para ser la imagen publicitaria de una pollería.

He intentado diversos métodos de robustecimiento con poco éxito. Una tía me recomendó hacer la dieta del puerco, que consiste en comer por un mes todo lo proveniente de este animal. Como es de ideas un poco extrañas, dice que, de tanto engullir tocino, chicharrón y chamorros, al final del régimen voy a empezar a adquirir características morfológicas similares a un cochino de granja. Lo de subir de peso sí me hace ilusión, pero la sola idea de desarrollar cara de marrano y cola enroscada, me pone la piel de gallina.

El caso es que al no sentirme, con suficiencia, atractiva para los hombres y, en mi afán de aumentar mis atributos, busqué en periódicos y magazines alguna solución en el mundo de la ciencia. Cuál sería mi sorpresa al encontrar el remedio que buscaba: Carnol. La nota dice así:

‘DE INTERÉS A LOS DELGADOS QUE DESEEN ENGORDAR

Aumentarán de 3 a 8 kilos en pocas semanas.

Hombres y mujeres delgadas se alegrarán al saber que hoy día la ciencia pone a su alcance una preparación agradable de tomar, en forma de pastillas, con la cual podrán ganar de 3 a 8 kilos de carne sólida y durable en pocas semanas. Esta preparación se llama CARNOL y se puede comprar en las droguerías.

Hoy día la ciencia ha descubierto que las personas delgadas no engruesan, por mucho que coman, porque su organismo no asimila los alimentos que recibe, dejándolos pasar sin provecho alguno, como pasa el agua por una canasta. CARNOL es una combinación científica de 6 de los más poderosos y eficaces ingredientes para producir carnes de que dispone la química moderna, y hace que las personas delgadas no desperdicien sus alimentos, sino que retengan una buena parte de ellos para convertirlos en carne y grasa o gordura, como los convierte, sin ayuda extraña y en forma natural, el organismo de las personas sanas y robustas. El aumentar de 3 a 8 kilos, en pocas semanas, tomando CARNOL, es una cosa frecuente y aconsejamos a toda persona que desee aumentar sus carnes y redondear su figura, probar el Carnol sin pérdida de tiempo…’

Así que, ni tarda ni perezosa, mañana mismo iré a la droguería a adquirir mi frasco de Carnol para empezar a tomarlo de inmediato. Unos kilos más de grasa y carne bien repartidos no me caerán nada mal.

Me pregunto si algún día las muchachas preferirán ponerse en régimen, pero al revés, para estar flacas, desgarbadas y sin chiste. No lo creo. Tendría que estar muy loco el mundo.

Epigmenia Rubirosa.”

Apostilla: la nota de Carnol es real. Se publicó en el periódico El Informador, de Guadalajara, el 15 de noviembre de 1920.

@jmportillo