La vida inútil

Todos los negros tomamos café

El café forma parte de nuestra vida diaria desde hace siglos. Los que somos cotidianos consumidores de café sabemos que posee cualidades que lo hacen irresistible en ciertos momentos del día y es un gran aliado en determinadas circunstancias.

Mi papá era bebedor de café contumaz. Tomaba café sobre todo en horas de trabajo. Su secretaria le preparaba diariamente una cafetera de tamaño y forma de tinaco Rotoplás y mi papá llegaba a la oficina y la exprimía hasta no poder más. A la cafetera, no a su secretaria que, por cierto, era una mujer que curiosamente también tenía tamaño y forma de tinaco Rotoplás. Por ese hábito de mi padre creo que el gusto por el café lo traigo en la sangre.

Mis primeras incursiones en el hábito cafetero fueron en mis años de infancia cuando mi madre me daba un café con leche por las noches. Confieso que lo que más me gustaba de aquella bebida era el paquete de Galletas Marías que a la par  me comía sumergiéndolas en la caliente bebida. Posiblemente esto me despertó el gusto temprano por el café. También me despertaba a mí y me dejaba varias horas por la noche dando vueltas en mi cama, con los ojos abiertos como huachinango en vitrina.

Antes no teníamos tantas opciones como ahora. Si querías ir a tomar café para charlar con alguien, tenías que ir a Sanborns. Hace mucho que no voy a tomar café a Sanborns, pero siendo sinceros, no recuerdo que ahí tuvieran un café que se pudiera considerar como gourmet. Era más bien una especie de sopa de cafeína recalentada. Pero tenía algo estupendo: podías tomar la cantidad de tazas que quisieras por el precio de una. ¿El costo? Unos cuantos pesos y una noche de insomnio. Por cierto, ese lugar adquirió fama por un platillo surrealista que se llama “enchiladas suizas”. Por piedad, nada suizo puede llamarse enchilada. Es como la chica del barrio que se llama Brittany Godínez. Esas dos palabras no pueden ir juntas.

Actualmente en México se ha revolucionado la industria del café. Ahora hay lugares donde se vende café por todos lados y a precios que quitan el hipo y a veces hasta las ganas de tomar café. Un expreso, de esos que no te los sirven en tazas sino en un dedal, cuesta lo mismo que un café de Sanborns con todo y enchiladas suizas.

Algunas investigaciones recientes han demostrado que el café tiene más propiedades que algunos gobernadores mexicanos. Hay gente que sataniza el café por sus efectos estimulantes y prefieren no tomarlo pensando que puede ser perjudicial para la salud, pero estudios recientes demuestran que tiene beneficios para el organismo. Y no me refiero al Organismo Regulador del Café, que sí debe tener jugosos beneficios, sino al cuerpo humano.

Por ejemplo, ayuda a que haya menos accidentes automovilísticos. Está comprobado que un alto porcentaje de los percances viales suceden por las mañanas causados por gente que, sin haber aún despertado del todo, se dirige a su trabajo conduciendo en estado de catalepsia. En esos casos, traer un café a la mano ayuda a encender y a conectar a las neuronas.

Se ha comprobado también que mejora el rendimiento en el trabajo. Una cafetera en la oficina puede servir para que los compañeros se mantengan vivarachos y productivos.

En materia de salud, el café es rico en antioxidantes. Aunque usted no lo crea, el cuerpo se oxida constantemente. Es un proceso en algún sentido comparable con la oxidación de los metales, con la diferencia de que en nuestro organismo no lo podemos quitar poniéndonos aceite 3 en 1, si bien a veces quisiéramos ponernos unas gotas en las rodillas. En realidad la oxidación de nuestra células la producen unas moléculas que se llaman radicales libres. Pues resulta que el café es una generosa fuente de antioxidantes que ayuda a neutralizarlos. Eso me suena a revuelta de encapuchados aplastada por un gobierno.

- Señor presidente, un grupo de radicales libres están haciendo desmanes por la calle.

- Manden al escuadrón de los Antioxidantes y acaben con ellos.

Además, el café ayuda a la digestión y mantiene en mejor forma las funciones cognitivas en personas de la tercera edad. De forma que si usted es un viejo estreñido, tomando café mata dos pájaros de un tiro.

El café, pues, es una bebida saludable, tonificante y enigmática, empezando por su nombre. ¿Qué fue primero, el café o el color café?, ¿el café se llama así por el color o al color se le denomina así por el café que tomamos? Sé que muchos de ustedes estarán pensando que estas dos preguntas, que en estricto sentido es la misma la una y la otra, son un tanto vanas, necias, pueriles y quizá más de alguno me tildará de ingenuo o subnormal. Pero díganme ustedes. Si al color se le llamó así por la bebida, que es lo que la mayoría de la gente piensa, ¿por qué entonces cuando queremos un café sin leche pedimos un café negro?

¿Un cafecito?

@jmportillo