La virtuosidad de la unión libre

Tanto que ha de ser un triunfo para los grupos de inclusión la recientemente aprobada Ley de Libre Convivencia, como que ha de venir con un sabor agridulce la terminología detrás de la que se escondió el primer paso hacia la aceptación de la unión de parejas del mismo sexo. Un trago agridulce para todos, de hecho, cuando se aprueba una medida tapándole el ojo al macho, ya que si bien el panorama político de Jalisco ha cambiado, los valores de la población en general siguen siendo conservadores y predominantemente católicos.

Es importante aclarar, para establecer mi objetividad, que mientras vería bien aprobar la unión civil homosexual, me parece fundamentalmente equivocada la Ley de Libre Convivencia. Personalmente, creo que el matrimonio en su forma plena solo se vive entre un hombre y una mujer, cosa que no lo puede cambiar ningún organismo gubernamental o religioso, pero eso no elimina la necesidad de una figura legal para el matrimonio homosexual. Habiendo aclarado eso, a lo que me opongo rotundamente es a la unión libre, que representa una grave amenaza a la humanidad por sus efectos a la unidad familiar, la economía y la felicidad.

El principal problema que tiene esta ley es la terminología que trata de engañar al público de la intención legislativa, porque es un permiso para otorgarle algunos de los derechos maritales a las personas que viven en pareja fuera de matrimonio y sin evidencia de concubinato. En otras palabras, es la legalización de la figura de unión libre.

Si bien se festejó la oportunidad que les presenta a las parejas del mismo sexo, también se debió lamentar que se tuvo que pasar escondida en un término obtuso y sin derechos iguales a los de su contraparte heterosexual. Evidentemente es una estrategia de normalización para después buscar la legalización absoluta del matrimonio homosexual, les dejo a ustedes si será razón para celebrar, sólo les señalo las víctimas de por medio.

 Esta legislación, además de tratar de normalizar la unión de personas del mismo sexo, justifica la decisión que cada vez más parejas, sobre todo parejas jóvenes, toman de vivir juntos fuera de matrimonio. Me parece que hay mucha confusión en el movimiento feminista, pero dudo que alguien crea que una situación que claramente eleva la posibilidad de maternidad soltera sea benéfica para la sociedad.

La unión libre promueve la irresponsabilidad y la libertad de compromisos. Por décadas se ha propagado como una versión ensayo del matrimonio, cuando estos ensayos crean la idea de hogares desechables y salidas fáciles y en sí amenazan al cimiento de la sociedad mundial, la familia.

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