El mito de la devaluación

Los tropiezos de México en el siglo XX nos hacen a todos los mexicanos temblar cuando escuchamos la palabra ‘devaluación’. Mientras que tenemos amplios sustentos para tenerle miedo a la volatilidad del peso, el más reciente encarecimiento del dólar no es un reflejo del estado de la economía nacional. En efecto, el peso no se está devaluando: el dólar se está apreciando.

Si bien el dólar por momentos amenaza con cruzar los 16 pesos por unidad, también se ha apreciado frente a otras monedas. En el último año la moneda estadunidense ha crecido 20% contra el euro y 12.5% a la libra esterlina. De hecho, de principio de año a la fecha el euro ha bajado un peso contra la divisa mexicana y está 11% más barato que hace un año.

Aunque no estemos acostumbrados a pensar en la relación peso-dólar con la posibilidad de que el dólar sea el que se mueva y no el peso, eso es precisamente lo que está sucediendo. Después de siete años de crecimiento, la economía de Estados Unidos está regulando su política monetaria para reflejar su situación como consumidor renovado al resto del mundo. En otras palabras, Estados Unidos se está preparando para exceder su producción local y aumentar importaciones.

Esta medida va a frenar la economía estadunidense, lo que es adecuado en este momento del ciclo económico. Hay que estar atentos al alza en las tasas de interés del Banco Federal de la Reserva de Estados Unidos que seguramente le seguirá antes de fin de año, una medida que tiene mucho más impacto para la economía mexicana que una apreciación del dólar del 20%.

El Banco de México, que es notoriamente bien administrado desde hace décadas, ha tomado la medida correcta al “devaluar” el peso. Como Estados Unidos es el cliente de más del 90% de nuestras exportaciones, tenemos que mantenernos competitivos con las otras monedas para que al vecino no le resulte más barato comprarle a otro país. De hecho, quizás haya oportunidades específicas dado que el yuan está fijo frente al dólar, lo que para ocasiona para Estados Unidos el encarecimiento de los productos chinos frente a los del resto del mundo.

Aun así, como estamos acostumbrados, hay causa de preocupación. En el primer trimestre del año se celebró que el consumo en el país excedió expectativas con un crecimiento de 4.7%, pero la producción tuvo un avance insignificante, por lo tanto podemos asumir que durante este periodo consumimos más producto extranjero y ante este escenario, el alza del dólar sí es una mala noticia.