El impacto de Trump para México

Donald Trump ganó porque el electorado estadunidense detesta a Hillary Clinton. La única sorpresa es que Hillary es aún más odiada que Trump. Para quiénes lo desconozcan, los estadounidenses aborrecen a Hillary porque ha estado involucrada en un sinfín de escándalos y porque su manera de ser se interpreta como falsa y robótica; pareciera que siempre está actuando. No hay novedades, esto lo sabíamos hace dos años; es lo que pasa cuando un líder trata de imponerse sobre un grupo que no lo quiere.

Que la elección estadunidense tenga un impacto sobre México es un accidente para el electorado. Aunque pueda parecer así, el público no votó un referéndum de un potencial muro entre nuestros países, pero de que el discurso de la elección tendrá un peso sobre México no cabe duda.

Analicemos tres problemas que le presenta a México esta elección: la devaluación de su marca y moneda, el impacto al comercio con su mayor cliente y el futuro de su población en el extranjero.

Es evidente que México se proyectó “chafa” en el discurso internacional los últimos meses. Probablemente sin siquiera quererlo, estar repitiendo que los migrantes indocumentados no son bienvenidos y que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte tiene un impacto negativo le pone una mancha al ciudadano y a los productos en el mundo. Conscientemente o no, cuando relacionamos negativamente un lugar o el origen de un producto, la hacemos menos. Simplemente piensen en “Made in China”, sin ver qué es, se asocia con “chafa”. “Made in Mexico” tiene una peor connotación hoy de la que tenía hace un año.

El peso está en la clasificación de las monedas que más han perdido valor frente al dólar en 2016. No me dejarán mentir los artículos que escribí en Milenio, mi pronóstico, a principio de año fue que cerraría noviembre en 22 y diciembre en 25 y va viento en popa. Entre la balanza comercial, la creciente deuda y ahora la incertidumbre que representa Donald Trump para México, el peso es un volado al aire.

El consumidor estadunidense es imprescindible en la economía mexicana, pero el productor mexicano, por más que quisiéramos que no lo fuera, es fácilmente reemplazable para Estados Unidos. Créanme que, entusiasmados por levantar el embargo a Cuba están interesados en ir a venderles, no en comprarles. Muro o no, la presidencia de Trump representa una amenaza comercial enorme para México. Como contexto, hay un debate entre expertos en leyes sobre si el presidente norteamericano puede cancelar un tratado internacional sin consultarlo con el Congreso y me parece claro que Trump interpretará esa área gris como su derecho gubernamental. Mientras que es más realista un impuesto fuerte a las importaciones mexicanas, que de por sí no es cualquier cosa para la economía nacional, todo puede pasar.

La premonición más impactante para mí es lo que proyectaron las elecciones sobre los mexicanos que viven en Estados Unidos. 30% de los hispanos votaron por Donald Trump a nivel nacional. En algunos estados logró mayorías. Mientras que muchos lo hicieron por razones religiosas en las que coinciden en sus posturas respecto al aborto y el matrimonio homosexual con el presidente electo, es claro también que el hispano se está integrando y, como los europeos, africanos y asiáticos que han emigrado al país, también van ajustando su lealtad a la nación en la que radican. Llevamos años alertando que las remesas no son un flujo que durará para siempre y esta elección es un foco rojo para ese ingreso nacional, sin mencionar el impacto que significa perder 35 millones de paisanos que poco a poco son menos mexicanos y más estadunidenses.

juanmaria7@gmail.com

www.osomaloso.com