100 días con Donald Trump

Donald Trump reveló su plan para los primeros 100 días de su presidencia y, a pesar del terror que ha pasmado su inminente mandato en nuestro país, la palabra “México” está AUSENTE de su agenda. No significa que en cuatro años de gobierno el futuro Presidente de los Estados Unidos no vaya a retomar sus amenazas de campaña con las que singularizaba a México, pero mientras que la sombra de su mandato ha oscurecido nuestro panorama, nosotros no pintamos en el suyo.

El común denominador en su plan son objetivos alcanzables con su poder ejecutivo, en otras palabras, no requieren aprobación del Congreso. Una metodología astuta de parte de un novicio en política que aspira a combatir la burocracia de la capital estadounidense y, quizás, una explicación de por qué el Tratado de Libre Comercio de América del Norte y la frontera México-estadounidense no figuran en el arranque de su administración como en su campaña.

Su plan ha sido recibido positivamente, aunque permanece la incertidumbre de un gobernante inexperimentado e irascible. El objetivo más alentador de sus primeros 100 días, desde un punto de vista apartidista, es fortalecer la infraestructura de defensa cibernética de Estados Unidos, un enorme hueco en la armadura de la OTAN que los políticos convencionales han ignorado.

El resto se conforma de lo que temían los liberales de un gobierno conservador. En mi opinión, la peor de las órdenes ejecutivas planeadas es la que eliminaría restricciones ambientales en los Estados Unidos. Aunque la conservación ambiental no era un tema partidista, los conservadores han tomado la postura que las restricciones afectan la capacidad de competir en comercio con países que no se adhieren a los mismos estándares. El argumento en contra de esa lógica es que Estados Unidos sí puede sustentar el costo de las regulaciones adicionales y tiene el poder para obligar a otros países a acatarse a normas similares.

La iniciativa más aplaudida de la próxima Presidencia ha sido eliminar dos regulaciones por cada una nueva que se instaure. Es una metodología empresarial aplicada a un mecanismo gubernamental, así que está por verse si funciona. Desafortunadamente la primera regulación que tiene Trump en mente es el acta Dodd-Frank que regula los niveles de capital que tienen que tener los bancos como reservas, una protección clave en la víspera de la crisis crediticia de 2008. Los últimos tres objetivos en la agenda del futuro Presidente Trump pueden tener impactos positivos o negativos dependiendo de su ejecución. El presidente electo pretende bloquear a los “lobbyists” (representantes corporativos con lazos en el gobierno), retirarse del Acuerdo Transpacífico (TPP) y detener el ingreso de los indocumentados a los Estados Unidos, enfocándose a los provenientes de países musulmanes.

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