Poder sin límites

En las malas, todos buscamos compañía. Por eso, mientras el gobierno del presidente Peña Nieto intentaba  explicar las causas por las que canceló la licitación para la construcción del tren México-Querétaro y Angélica Rivera aclaraba la forma en que adquirió la Casa Blanca para solo revelar lo que no puede ser menos que un soborno indirecto al presidente de parte de Televisa; busqué en la impunidad de Barack Obama por sus propios crímenes una paralela al fuero del Peña Nieto. Desafortunadamente, no me ha hecho sentir mejor.

El presidente de Estados Unidos ha roto la ley dos veces este año; cuando reabrió el frente de guerra en Irak sin autorización del Congreso y cuando utilizó sus poderes ejecutivos, diseñados para emergencias en crisis, para desbloquear el desacuerdo legislativo de la política de inmigración a su país. Los presidentes Peña y Obama tienen en común el haber roto la ley dos veces a conocimiento público sin ser perseguidos por los poderes judiciales.

Por supuesto que no ayuda que el procurador de la República y el procurador general de Estados Unidos son escogidos y propuestos al Congreso por los acusados; no cualquiera denuncia a su patrón, menos aun cuando se trata del presidente de la nación, ¿cómo podemos llamarnos democracias cuando los únicos empoderados individualmente con la facultad de denunciar a nuestros gobernantes son empleados de los mismos? La mayoría de las democracias se fundan en base a la división de los tres poderes, pero en México y, con disfraces, en Estados Unidos, no existe tal cosa. Peor cuando el cuarto poder que representan los medios de comunicación y en este caso Televisa, están confabulados en la farsa.

Contrario a lo que se nos ha hecho creer, el trabajo de los gobernantes es mantenerse en el poder y esto es lo que logra Peña Nieto con su relación con Televisa (y otros medios demasiados para enunciar) y Barack Obama al pretender que 5 mil tropas y un ejército de drones en Irak no es un frente abierto de guerra.

En el caso de Peña, ante los casos Ayotzinapa, Tlatlaya y la Casa Blanca; trata de mantener la mayoría de su electorado en orden y sus mejores aliados son las redes de poder y el control de contenidos en los medios masivos. El riesgo que trata de evitar Obama, después de haber llegado al gobierno criticando la guerra contra Irak al reconocer que no solo mantuvo la guerra contra Afganistán, pero además reabrió la línea de fuego iraquí e inició otro en Pakistán sería suicidio político para el partido demócrata.

Los miles de mexicanos que hemos rugido las últimas semanas nos sentimos como millones, pero seguiremos siendo unos cuantos hasta que acompañemos nuestras quejas con acciones.

Al margen: Han surgido múltiples campañas en contra del Teletón como retaliación civil a Televisa. Pueden leer mi análisis de las falsedades de las operaciones de Fundación Televisa aquí: http://tinyurl.com/pf8aspn .

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