Nalgadas sin cariño

Lectores frecuentes habrán notado e incluso probablemente compartan mi fascinación con los sucesos en la cultura popular sobre el estado actual de la condición humana. La semana pasada surgió un video en el que el corredor de los Vikingos de Minnesota, Adrian Peterson, sanciona violentamente a su hijo de cuatro años. Pueden encontrar el video, pero les ahorro la experiencia diciéndoles que aunque no hay daños permanentes, sí lastima al niño. Esto viene seguido de otro video la semana previa en la que Ray Rice de los Cuervos de Baltimore ataca a su esposa. Ambos jugadores se encuentran suspendidos indefinidamente. Se me ocurren tres niveles de castigo corporal sin daños permanentes: 1) reactivos para proteger, como un manazo si se acerca a la estufa 2) correctivos de comportamiento futuro, las típicas nalgadas después de una travesura y 3) preventivos que con dolor físico y emocional provoquen miedo a portarse mal. Aunque hasta esta semana era un tema pasado de moda, aún hay bastantes personas que caen en cualquiera de los cuatro grupos, al incluir a quienes no toleran ninguno y además cada grupo está convencido de que los demás están malcriando a sus hijos. Reconozco que yo estoy en el grupo 1 y pienso que quien practica otra cosa está criando monstruos. En fin, es la naturaleza de la paternidad, todos los que lo hemos vivido sabemos que los hijos pueden ser frustrantes, pero es increíble que hay quien apoya ese nivel de castigo corporal hoy en día.

En lo que se ha vuelto en la típica reacción racial, varios miembros de la comunidad negra, principalmente el ex basquetbolista, Charles Barkley, han salido a defender a Peterson, diciendo que para un hombre negro no aplican las mismas reglas y que los demás no tienen derecho a juzgar. Simplemente me parece interesante imaginar la reacción si hubiese dicho eso un blanco famoso.

El argumento que quizás sí me mueve a conceder por Rice y Peterson es que ambos videos son una absoluta violación a su privacidad, el tema que ha estado derrocando a famosos y poderosos todo el verano. La realidad es que todos hacemos estupideces en “privado”, hoy en día es solo cuestión de si eres alguien que vale la pena derrocar si éstas salen a la luz o no.

Finalmente, me parece interesante la reacción del público. A Peterson lo suspendieron solo una semana hasta que declaró que no estaba arrepentido y entonces el público reclamó un castigo más largo. Por si fuera poco, muchos comentaristas han predicado que tiene que disculparse para volver a jugar pronto, como si fuera una cuestión de tramitar el perdón rápido para regresar a la cancha. Parece que estamos de acuerdo con que nuestros gladiadores actúen como bárbaros siempre y cuando nos mantengan entretenidos.

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