5 Lecciones de 50 sombras

Es fácil criticar la obra Fifty Shades of Grey porque en realidad es pornografía mal escrita y quizás peor filmada, pero es limitado ignorar que es el único libro en la era digital de gran éxito (100 millones de copias) y una película que rompe los récords de taquilla. En un mundo que se ha vuelto obsesivo con las realidades incuestionables y la certeza estadística, solo la ficción que alcanza este tipo de penetración es digna de considerarse representativa de la opinión pública y, ofenda a quien le ofenda, fifty shades es representativa de la opinión pública. Por lo mismo, cinco conclusiones:  #1: Ser apuesto y adinerado crea una inmunidad a los prejuicios. Sin duda la crítica más repetida de los pseudo-intelectuales que se han dignado a ver la película después de ignorar el libro ha sido que si a una persona menos atractiva o acaudalada que Christian Grey le diera placer al causarle dolor a su pareja sería calificado de degenerado, mientras que al objeto de la fantasía de cientos de millones se le ve como una causa merecedora del cariño que sus padres biológicos no le dieron.

 #2: Los genitales siguen siendo la última frontera del morbo. Por el otro lado, la crítica más común de los seguidores de la saga y el público en general ha sido que el Director Sam Taylor-Johnson mantuvo las escenas sexuales dentro de lo convencional en el cine comercial. En realidad la película caracteriza adecuadamente la iniciación de la protagonista, Anastasia Steele, en el masoquismo y la subsecuente tortura a la que se somete, pero nada en la pantalla excede el erotismo que tienen otras producciones que no tratan directamente con el tema de  la sexualidad. Aún así, sólo los genitales se dejan a la imaginación y es fácil pensar que el equipo de producción decidió no arriesgar al público más extenso que le da la categoría C sobre CC o más.

#3: Es diferente pedir una hamburguesa en McDonald’s que en el rastro. Muchos fanáticos y tolerantes han rechazado la película con poca explicación más allá que “es diferente”. Cuando en realidad es más fácil justificar y adecuar nuestra reacción a la tortura cuando no la tenemos que ver en una persona real, en este caso, Dakota Johnson, que hace bastante con un papel limitado.

#4: Hay defectos corregibles y lo que resta hace la fantasía. La especulación circulará sobre cuál es la fórmula mágica que le dio a la autora este nivel de éxito. Yo estoy convencido de que su secreto fue encontrar las dos características en un hombre que su potencial pareja no podría corregir: su belleza y su dinero y quitarle todo lo demás para dejarlo en el proyecto perfecto para corregir: “si tan solo te tuviera a ti, sería perfecto”.

#5: Blancanieves mató a la Cenicienta. Al fondo del morbo detrás de Fifty Shades está la evolución que las mujeres jóvenes ya no quieren sufrir el ser sometidas a tener que ser unas Barbies o princesas Disney, pero estas fantasías solo están siendo repuestas por otras de vampiros que las usan y millonarios que las torturan. Quizás el masoquismo sí es la fuente de placer.

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