Hacerse millonario fácilmente

Quizás la manera más fácil de hacerse millonario es escribir un libro sobre cómo capturar y mantener la fortuna y seguirlo con pláticas motivacionales y asesorías en múltiples plataformas. Es bastante sencillo en realidad, todos esos libros parten de algún proverbio relativamente universal, lo dosifican, usualmente en forma de un caso que van narrando, y lo espolvorean de sensateces en la toma de decisiones cotidianas. “Luis y su esposa Carmen están endeudados y a punto de tener su tercer hijo, el empleo de Luis…”

He aquí mi máxima de valor en 500 palabras y gratis en lugar de un libro: “Función sobre forma”. Para ustedes que se encuentran satisfechos con su nivel de ahorro y riqueza, esto es innecesario, pero seamos sinceros, pocos lo estamos. Esta fórmula sirve tanto para los más prósperos como para los que sienten que no tienen salida y para cualquier decisión financiera.

Piensen en cualquier decisión monetaria que tienen que realizar y esta tiene dos aspectos: su función y su forma. El pan que compran por ejemplo, el integral es más satisfactorio, así que aunque pueda parecer más caro, en la dieta diaria es más económico: función. Igual es para ropa y calzado, colores y aspectos novedosos o comodidad y versatilidad, a final de cuentas la convención es que sólo usamos el 20 por ciento de nuestros clósets el 80 por ciento del tiempo.

Son decisiones pequeñas, pero la lógica aplica igual a las mayores, como habitación y empleo. Ya sea quedarse, buscar o dejar el trabajo, la lógica es función sobre lo que te da; a final de cuentas todos operamos bajo los mismos incentivos de ocupación, remuneración y tiempo y hay que estar en una búsqueda constante por maximizar ese resultado.

La decisión más importante que tomamos es sobre nuestra vivienda. La ciencia del comportamiento indica que a las únicas dos cosas a las que no nos podemos acostumbrar los humanos son al ruido y al tráfico, a todo lo demás sí. Si la casa tiene patio o no, si es más chica o más grande, si el color nos gusta o no; científicamente se toma máximo dos semanas adaptarse a estas cosas. Entonces olvídense de lo superficial en el hogar, al igual que en el trabajo, minimicen el tiempo de tráfico que les toma como familia la ubicación y asegúrense que no haya ruido.

Un último consejo y el más difícil, sean honestos consigo mismos. Los mayores errores hoy en día se cometen por pensar que ganarán mucho más en el futuro y por no realizar lo que nos hace felices. Pregúntense cuál es la utilidad real antes de cada decisión financiera y estarán por buen rumbo.

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