Fraude en caridad

Los periodistas solemos meternos en desacuerdos sociales por externar públicamente nuestras usualmente cargadas opiniones. Con nada provoco una reacción tan unánime y tan sórdida como cuando formulo comentarios sobre los donativos a fundaciones como el Teletón. Quizás por eso no había escrito del tema antes, pero pocos placeres hay como encontrar evidencia que respalde una teoría que nadie creía cierta.

Todas las iniciativas “caritativas” en las que empresas piden contribuciones de terceros son una estafa. Simplemente porque ellos pueden tomar las contribuciones por las que no den un recibo fiscal, que son la gran mayoría, y deducirlas directamente de los ya aún bajos impuestos que pagan. Los contrargumentos usuales son que mientras elevan sus ganancias netas, no suben ventas, así que no está tan mal y al fin de cuentas mínimo están haciendo que algo bueno suceda.

La investigación de Gneezy y Gneezy sobre responsabilidad social compartida corre experimentos que demuestran que, en efecto, las compañías sí elevan ventas cuando prometen que determinado porcentaje será donado a una obra caritativa. Uno de sus experimentos se hizo en un parque de diversiones en California que no pueden nombrar (sí, es Disneylandia). Por ejemplo, tiene ventas de mercancía 20 por ciento más alto en volumen y 500 por ciento más alto en disposición a pagar. Extrapolando el caso, Teletón gana porque consumes más de los artistas y la marca de los medios participantes, algunos venden la publicidad del evento más cara y además tienen un porcentaje de todas las aportaciones. Quizás el parque de diversiones es un extremo, porque los visitantes se sienten particularmente culpables de que están en vacaciones mientras que niños se mueren de hambre en África o porque quieren poner lo que creen que es un buen ejemplo para sus hijos.

Aquí entra el debate que inicia Milton Friedman hace 50 años al decir que la responsabilidad social de las compañías se limita a elevar las ganancias de sus propietarios. La responsabilidad social corporativa es buena para las ganancias, eso es irrefutable ¿Es bueno para la sociedad?

Pensemos en que todas las organizaciones caritativas (los Teletones del mundo) tienen un costo de operar alto que les quita un 30 por ciento en salarios, instalaciones, publicidad, etc. Además hay otro supuesto 30 por ciento que se vuelve deducible de impuestos que a su vez en teoría debe ser inyectado a la sociedad. En resumen, las aportaciones caritativas institucionales resultan en menos de la mitad del beneficio que se contribuye.

Por supuesto hay que apoyar a causas indefensas, pero la caridad debe ser un sacrificio personal, anónimo y voluntario.

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