Envuelto en la bandera

Todos sabemos que debemos estar orgullosos de donde somos, pero ¿Qué si naciste en Alemania en 1910? Entonces serías un despreciable nazi en lugar de un héroe patriótico. Se ha inculcado el orgullo nacional como un valor universal alrededor del mundo durante siglos al punto en el que se ha obviado el porqué. 

El nacionalismo se formalizó en Francia al final de la época feudal como un método de subyugación a los súbditos de un reino. Todos los países nacen de una necesidad económica que tenemos de asociarnos para poder defender nuestros bienes, hacer comercio, construir infraestructura, etc. Pero el nacionalismo como sentimiento es el resultado de una propaganda para ganar la lealtad de los ciudadanos. 

La lealtad es otro principio que se ha moralizado erróneamente. Cualquier economista podría explicar que la sociedad no se beneficia en general por la lealtad de sus integrantes, son los integrantes a nivel individual que se pueden beneficiar de la reputación que genera ser leal, hasta el momento que deja de ser conveniente serlo. 

Demasiado frecuente se asume que lo correcto es mantener la lealtad a algo que nos hace daño y desafortunadamente esa reacción casi instintiva que hemos desarrollado por valorar la lealtad nubla la realidad que es una herramienta de chantaje más que un valor humano como la compasión, la igualdad o el respeto. 

La importancia de reconocer el origen del patriotismo y su relevancia para inspirar súbditos nacionales hoy en día es en evaluar cómo afecta nuestras decisiones y sirve para poner este mes patrio en perspectiva. 

En algún momento la lealtad era a una tribu, de ahí a un feudo, a un reino, a un país, a un partido político… En la vida moderna tenemos por igual agrupaciones, lealtad a una colonia, a un municipio, a una ciudad, Estado…

He ahí la complicación, México es un país rico en diversidad, tan rico que poco tiene que ver una persona que vive en Yucatán con una en Baja California aparte de la selección nacional. Si nada más, el Norte y el Sur son tan diferentes que de no ser por el enemigo común en los españoles hace 200 años, es difícil imaginar que México sería uno solo. Sin embargo existe una conexión y en eso debemos reconcentrar el patriotismo.

Estaremos mejor si dejamos a los presidentes gritando ¡Viva México! Y nos unimos a gritar ¡Vivan los mexicanos! Es momento de darle prioridad a lo que nos beneficia más a nosotros y eso es en arraigarnos, protegernos y prosperar en agrupaciones nuevas, dejando atrás los chantajes del pasado.

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