Crisis sin patria (Parte 2)

Hace un par de semanas exploramos la crisis de menores inmigrantes a Estados Unidos. Desde entonces el debate se ha polarizado al punto que un extremo niega la existencia del problema y el otro quiere desaforar al Presidente Obama por su inacción y, como suele pasar en este país, hay presión para que se maneje al nivel estatal y no federal.

Lo más peligroso, al menos para nosotros, es que los que sostienen que no hay crisis están proponiendo que el presupuesto actual para lidiar con los menores que cruzan indocumentados se redistribuya para apoyar menos a los niños mexicanos y más a los centroamericanos. Su lógica es que la medida desalentaría a los vecinos inmediatos, pero no haría suficiente para frenar la migración de quienes vienen de más al sur. Esto, además de ser profundamente ignorante (son más los menores centroamericanos que viajan solos que los mexicanos), es obviamente discriminatorio e ilegal.

Por lo menos que esto sirva para que abran los ojos millones de paisanos y locales que apoyan ciegamente a los candidatos demócratas, como Obama o los Clinton, y, sin argumentos, repudian a los republicanos, como George W. Bush, quien por cierto en su gobierno propuso y pasó la legislación para crear apoyos para menores de edad indocumentados, el tipo de medida bipartidista que su partido acusa a Obama de no lograr en sus seis años de mandato. Aun así, la solución no es impugnar a Barack Obama, eso sería igual de ilegal que la propuesta de la extrema izquierda.

Siempre es molesto cuando la lucha por el poder interfiere para movilizar temas que poco tienen que ver con ideología o incluso intereses económicos, pero que sirven para encauzar votos. Peor, en este caso que cientos de miles de niños están a expensas de lo que es esencialmente una batalla de relaciones públicas. Pocas opciones están a la mano, pero para el futuro, México ayudaría a sus expatriados si llegaran hablando inglés o con habilidades técnicas que las segundas generaciones no poseen y tienen alta demanda en los Estados Unidos.

En general en el discurso de inmigración, tanto para menores como para mayores, debido en parte por sus propias políticas extremistas, Obama no tiene el apoyo necesario para pasar legislación, lo que solo le deja la opción de una orden ejecutiva. Aunque la Casa Blanca no ha anunciado oficialmente sus planes, se especula que el Presidente está analizando otorgar visas de trabajo temporales a hasta 8 de los 11 millones de indocumentados y un plan de visas para industrias específicas para poder traer mano de obra especializada en áreas que Estados Unidos tiene un déficit, como agricultura y tecnología.

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