Cisgénero

Hace un par de semanas los estudiantes de la prestigiosa universidad Dartmouth en New Hampshire, tomaron su campus violentamente para manifestarse a favor de derechos para las personas del transgénero. La primera gran sorpresa es que no sucedió en un campus de una escuela estatal, sino en uno ampliamente reconocido entre los más liberales con una de las colegiaturas más caras. La segunda novedad es que haya sido una demostración violenta, aunque hayan sido primordialmente estudiantes de entre 18 y 22 años – incitados, por supuesto, por un profesor insidioso – cuando las causas protegiendo la igualdad entre identidades sexuales siempre han sido pacíficas, al menos del lado de los defensores. La tercera y más grande sorpresa es que los estudiantes reclamaban la inclusión de operaciones de cambio de sexo en el plan de seguro médico, la abolición de separación de género en los baños y la reclasificación de sexualidad a cisgénero.

¿Qué es el cisgénero? En resumen no sé y, aunque me he tratado de informar, no lo entiendo por completo. Burdamente somos los que nacimos con una identidad sexual que corresponde con nuestro género sexual, comúnmente conocidos como heterosexuales, aunque los que defienden el término cisgénero, aborrecen la distinción de hetero y homo. Académicamente el término nació para distinguir la contraparte de los transgénero, aquellos que en el momento de nacimiento tienen una identidad sexual que no corresponde a su género, en otras palabras, los que nacieron siendo homosexuales. Lógicamente esta clasificación crea muchos huecos entre quienes nacen de una cierta manera y quienes lo deciden, entre quienes se quedan con su género y quienes lo cambian, etc. Es un sistema complejo de clasificación.

Una semana antes del incidente en Dartmouth se levantó un reporte confidencial en contra de un docente en una universidad de similar reputación por discriminación sexual. La persona acusada les pidió a sus alumnos en un ejercicio de creatividad inventar un personaje y una de las múltiples preguntas sobre su protagonista ficticio era definir su género. Un estudiante que se reporta a sí mismo como cisgénero, levantó la denuncia de discriminación por forzarlo a definir un género en lugar de una identidad sexual para su ejercicio. Llevo muchos años especulando que llegará el momento en que la identidad sexual pasará de un estatus con el que uno nace automáticamente siendo cisgénero y para convertirse en un proceso de descubrimiento en el que las personas a lo largo de su adolescencia buscan su identidad, sin empezar siendo lo que comúnmente se llama heterosexual.

No apoyo este movimiento, ni lo condeno, sólo les reporto el cambio inminente.

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