Abstención electoral

Estoy en contra de anular MI voto y aunque coincido en el 99 por ciento de lo que expresan las recientes campañas en contra, hay un 1 por ciento erróneo en el mensaje. Los que se oponen a anular el voto están suponiendo que la intención detrás de un voto anulado es llamarle la atención a los candidatos y gobernantes que el ciudadano los encuentra a todos insuficientes y como bien argumenta la oposición, ese no es el resultado del voto anulado.

Cuando se anula el voto en lugar de elegir a la alternativa que el elector considera más tolerable, le está dando al resto de los candidatos, específicamente a los partidos que representan, más poder en los votos que sí tienen. Sí, nada menos, esto afecta a los partidos chicos y candidatos independientes y fortalece a los establecidos, que seguramente no es la intención de quienes anulan su voto.

Tampoco es la posibilidad de avergonzar a los candidatos. Un candidato público pierde la vergüenza en la campaña y al gobernante solo le da gusto haber ganado la contienda.

¿Entonces por qué anular tu voto? La misiva real, cualquiera que sea la intención del electorado, es un llamado a la intervención extranjera. Cuando nacieron estas propuestas la esperanza, y el efecto (porque han funcionado en otros países), es de llegar a un nivel exorbitante de votos anulados que le signifique a la comunidad internacional que el pueblo en elección ha perdido la soberanía y está siendo coercida por su sistema político y quienes lo encabezan. Esta noticia en sí suele necesitar a uno o más oficiales electorales que den el silbatazo ya que los números reales de abstención normalmente se tratan de esconder.

México tiene experiencia cercana con este proceso. Dos gobernantes han sido puestos en el poder por fuerzas extranjeras en nuestra historia: Maximiliano I por Francia y Benito Juárez por Estados Unidos. Los resultados son debatibles, pero en ambos casos los gobiernos cobraron una imposición fuerte por “venir a rescatarnos” en forma de la deuda extranjera que nos plagó por más de un siglo. En 2015 poca duda hay que Estados Unidos sería el interventor si hubiera dicho llamado. Aún con la posición tan dependiente que ya tenemos con los vecinos del Norte, el someterse a una intervención extranjera es un prospecto fúnebre aunque no impensable.

Les dejo a los lectores decidir si anular el voto es una propuesta preferible a los candidatos actuales, yo por mi parte seguiré votando por el candidato que tenga más posibilidades de ganarle al PRI para promover la hegemonía.

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